Desde encantadores pueblos de montaña que luchan contra la contaminación hasta ciudades levantadas en torno a canales, en todos estos destinos puede dejar el coche en casa.
Nos hemos acostumbrado tanto al zumbido constante de fondo de los cláxones y los motores que no valoramos el silencio de verdad hasta que nos alejamos de él. Tampoco se trata solo de la ausencia de ruido, sin coches puedes deambular sin rumbo sin preocuparte de cruzar la calle ni de entorpecer el tráfico. ¿Buscas tu próxima escapada sin coches? Aquí tienes algunos destinos en Europa.
Liubliana, Eslovenia
Es cierto que muchas ciudades con casco histórico tienen peatonalizado el centro, pero la zona sin coches de Liubliana va mucho más allá y abarca 20 hectáreas, la mayor de la Unión Europea. No siempre fue así. La capital eslovena empezó en 2007 liberando de coches 12 hectáreas y fue ampliando poco a poco hasta alcanzar su tamaño actual.
Hoy se puede recorrer en bici o a pie sus numerosos cafés, museos y galerías, o subir al tren urbano (eléctrico, por supuesto) que une los principales puntos de interés como el castillo de Liubliana y el Ayuntamiento.
Giethoorn, Países Bajos
Situado a unas dos horas de Ámsterdam, este pintoresco pueblo apodado la 'Venecia holandesa' no tiene coches y sus 2.000 habitantes se mueven por los canales, a pie o en bicicleta. La popularidad de Giethoorn se ha disparado en los últimos años, lo que le resta parte de su encanto, ya que los atascos de barcas sustituyen a los tradicionales.
Sin embargo, como la mayoría de la gente viene de excursión de un día, en los meses de verano se pueden evitar las multitudes pasando la noche y alquilando una embarcación a partir de las 16:00. Como alternativa, Dwarsgracht está muy cerca de Giethoorn (incluso se puede alquilar una barca para ir de un pueblo a otro) y recibe muchos menos visitantes.
Civita di Bagnoregio, Italia
Encaramada en lo alto de una colina sobre el valle del río Tíber, Civita di Bagnoregio atrae tanto por su espectacular emplazamiento como por su arquitectura medieval. A unas dos horas en coche de Roma, la única forma de entrar al pueblo es subir por un puente peatonal bastante empinado por cuyo acceso hay que pagar 3€ entre semana y 5€ los fines de semana y festivos.
El dinero de los turistas se destina a los trabajos de conservación de la localidad, que se va erosionando poco a poco. Al igual que Giethoorn, Civita di Bagnoregio es un destino muy popular para excursiones de un día, así que conviene llegar a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar las aglomeraciones veraniegas.
Hidra, Grecia
La isla griega de Hidra no solo está libre de coches, aquí están prácticamente prohibidos todos los vehículos con ruedas, incluidas las bicicletas y las motos. Aunque en realidad sería difícil utilizarlos.
El pueblo se organiza en torno al puerto y las calles que salen del muelle principal suben con mucha pendiente por la ladera, solo los burros y los caballos pueden recorrerlas, aparte de caminar, claro. Para llegar a otros puntos de la isla hay que reservar un taxi marítimo.
La Graciosa, Islas Canarias
A solo 25 minutos en ferry de la siempre concurrida Lanzarote, una visita a La Graciosa permite esquivar las masas y olvidarse de los coches. Dicho esto, la isla no es estrictamente peatonal, pero como no hay carreteras asfaltadas la única opción son los taxis 4x4. Y con un número muy limitado y sin tráfico, no parece un gran inconveniente.
La Graciosa es conocida por sus playas solitarias, a las que se llega caminando o en bicicleta. Como la isla es prácticamente llana, ambas opciones están al alcance de casi todos.
Sark, islas del Canal
Otra isla donde los coches están vetados, en Sark, en las islas del Canal, solo se permiten tractores, bicicletas y coches de caballos. Senderos señalizados cruzan la isla de lado a lado y numerosas bahías y piscinas naturales ofrecen un buen lugar donde refrescarse en verano.
Otra cosa de la que carece Sark es de alumbrado público y en 2011 fue reconocida como la primera 'isla de cielo oscuro' del mundo. Basta con mirar al cielo para apreciar la ausencia de contaminación lumínica, aunque para quienes tengan un mayor interés por las estrellas también hay un observatorio en la isla.
Zermatt, Suiza
La localidad alpina de Zermatt lleva tiempo siendo un destino turístico muy popular gracias a su proximidad al Cervino. Para preservar esa vista icónica, se ha prohibido la entrada a los coches que puedan generar contaminación, de modo que aquí solo están permitidos los taxis y autobuses eléctricos.
Tampoco se puede entrar con vehículo eléctrico propio, hay que aparcar en Täsch y tomar después un breve trayecto en tren hasta el pueblo. El encantador casco urbano es lo bastante pequeño como para recorrerlo a pie, aunque también se puede alquilar una bicicleta o elegir un paseo en coche de caballos.