El turismo de flores silvestres se ha convertido en una tendencia de viaje muy popular, con visitantes que acuden en masa a destinos en plena floración en todo el mundo y sus consecuencias ecológicas para el entorno.
En los últimos años, Japón ha registrado un fuerte aumento del turismo en torno a la floración de los cerezos, lo que ha provocado un importante turismo masivo en parques y lugares emblemáticos como la pagoda Chureito durante la temporada de floración. El auge de las redes sociales también ha contribuido a esta presión, ya que las publicaciones sobre los cerezos en flor en Japón se viralizan con frecuencia gracias a los paisajes espectaculares y a la explosión de color.
Esto ha dado lugar a episodios como la decisión de la ciudad de Fujiyoshida de cancelar su festival del parque Arakurayama Sengen por motivos de seguridad, la presión sobre las infraestructuras y el comportamiento incívico de algunos visitantes. La creciente inestabilidad del clima también ha hecho que los patrones de floración de los cerezos cambien en los últimos años. Ahora los árboles florecen antes y, a menudo, durante menos tiempo, lo que en muchos casos provoca la decepción de los turistas.
Las mismas presiones de turismo masivo y del clima se han observado también en el turismo de tulipanes en Países Bajos. Esto ha llevado a que los amantes de la naturaleza busquen cada vez más destinos fuera de Japón y de Países Bajos para disfrutar de floraciones espectaculares y paisajes impresionantes. ¿Qué destinos ofrecen experiencias florales diferentes? Recorremos algunos de los mejores lugares para ver la naturaleza en plena floración.
El sudoeste africano, del desierto al vergel
Namaqualand, una región semiárida situada a lo largo de la costa occidental de Sudáfrica y Namibia, es una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo. Entre agosto y septiembre ofrece a los viajeros el insólito fenómeno del desierto en flor, con más de 3.500 especies de flores silvestres, de las cuales unas 1.000 son endémicas de la zona. Entre ellas hay varias suculentas y las emblemáticas margaritas de Namaqualand.
Esta espectacular floración se extiende desde las cadenas montañosas del interior hasta la franja costera de Sandveld y crea un marcado contraste entre las llanuras áridas y los valles tapizados de flores blancas, moradas y naranjas. Los viajeros pueden recorrer varias rutas de senderismo en el Parque Nacional Namaqua, además de un itinerario específico de flores silvestres. Como la floración depende de las lluvias anuales, la experiencia es aún más efímera y especial.
Quienes visitan la zona también pueden hacer rutas en 4x4, explorar la costa del Atlánticoy los bosques de quiver trees, los característicos árboles de la zona, descender en balsa el río Orange y disfrutar del cielo estrellado. Los aficionados a la cultura y la historia pueden acercarse además a la localidad de Springbok para conocer mejor su pasado de minería del cobre.
Un clásico reclamado ya por Carlos V: el Valle del Jerte, España
Para quienes buscan la magia de la floración de los cerezos fuera de Japón, el Valle del Jerte, en España, es una alternativa perfecta. El valle alberga entre 1,5 y 2 millones de cerezos que florecen a la vez en primavera y transforman las laderas y el fondo del valle cacereño en un inmenso mar blanco.
La floración dura unos diez días y el mejor momento para contemplarla suele ser a finales de marzo o principios de abril. A diferencia de los cerezos en flor de Japón, celebrados sobre todo por su intensa belleza más que por su valor agrícola, estas flores españolas anuncian además una abundante cosecha de cerezas picota.
Al igual que en Japón con las fiestas de Hanami, la floración del Valle del Jerte se celebra con la Fiesta del Cerezo en Flor. Quienes acuden pueden disfrutar de conciertos y representaciones teatrales, curiosear entre artesanía y productos locales, probar platos tradicionales elaborados con cerezas y participar en rutas guiadas de senderismo y paseos.
Los viajeros también pueden descubrir pueblos con encanto, así como enclaves protegidos como Cabezuela del Valle, famosa por su arquitectura popular. Una de las mejores maneras de disfrutar de la floración es recorrer el valle en coche, un trayecto que atraviesa 11 municipios y ofrece numerosos miradores espectaculares sobre las laderas.
El Valle del Himalaya, en India
Otro destino destacado para el turismo floral es este Patrimonio Mundial de la UNESCO en Uttarakhand, India. Situado dentro de la Reserva de la Biosfera de Nanda Devi, este valle del Himalaya ofrece un singular efecto de tapiz vivo frente a enormes cumbres montañosas, con colores de floración que cambian cada pocas semanas entre junio y septiembre.
Debido a que cuenta con su propio microclima, el valle es también más exuberante y vistoso que los valles vecinos del Himalaya. Alberga más de 600 especies de flores, entre ellas raras especies de montaña amenazadas como el lirio cobra, la amapola azul del Himalaya y el brahma kamal, una flor considerada sagrada. También se pueden ver numerosas orquídeas poco comunes, prímulas, amapolas y margaritas.
El parque se sitúa en una singular zona de transición entre las cordilleras del Gran Himalaya y Zanskar y alberga fauna amenazada tan rara como el leopardo de las nieves, el oso negro asiático o el ciervo almizclero. El cambio constante de los colores de la floración y la presencia de especies himalayas poco comunes convierten el valle en un paraíso para fotógrafos, amantes de la naturaleza y botánicos.
Los aficionados a las actividades al aire libre disponen de diversas rutas de senderismo asequibles, que suelen partir de Govindghat, mientras que quienes buscan experiencias culturales pueden dirigirse a Hemkund Sahib, un lugar de peregrinación sij a gran altitud.
Los paisajes de la Tierra Media en el Tekapo
El lago Tekapo, situado en la región de Mackenzie, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, es otro destino singular para el turismo floral. Se trata de un lago glaciar de un llamativo color turquesa debido a las finas partículas de roca procedentes del hielo. Además ofrece uno de los cielos nocturnos más limpios del mundo, ideal para combinar la observación de flores con algo de astroturismo.
Los visitantes pueden contemplar vibrantes campos de lupinos Russell rosas, azules y morados, enmarcados por el impresionante lago y las montañas nevadas, que convierten toda la cuenca de Mackenzie en un espectáculo magnífico. La zona que rodea la Church of the Good Shepherd es especialmente fotogénica, y también se obtienen excelentes vistas desde la carretera que recorre la cuenca de Mackenzie.
La mejor época para ver la floración va de mediados de noviembre a diciembre, y la llamada hora dorada, justo antes del amanecer o del atardecer, es el momento preferido de los fotógrafos. Entre otras actividades posibles figuran la observación de estrellas, el senderismo, el relax en piscinas y manantiales termales, el kayak, el patinaje y los vuelos panorámicos sobre los Alpes del Sur con Mackenzie Helicopters o Air Safaris.
Las colinas de Jane Austin en el Reino Unido
Para quienes ya han disfrutado de suficientes valles de montaña en flor, Muker Meadows, en los Yorkshire Dales de Inglaterra, ofrece una experiencia distinta. Se trata de praderas tradicionales de heno en zona de montaña, pastizales agrícolas que suelen florecer de mediados de junio a principios de julio.
Reconocida como Lugar de Especial Interés Científico (SSSI, por sus siglas en inglés) y como Coronation Meadow, es una de las praderas de heno más biodiversas y mejor conservadas del Reino Unido. Los viajeros pueden admirar flores poco habituales como el geranio de los bosques, el cascabel amarillo o el cardo melancólico, en un paisaje histórico salpicado de pajares y muros de piedra seca.
A ello se suman especies como ranúnculos, prunelas, alchemillas y zanahorias silvestres, que ofrecen numerosas oportunidades para la fotografía y la observación de la naturaleza. Se puede disfrutar del paisaje inglés más clásico paseando por las praderas o haciendo un tranquilo pícnic al sol de la tarde. Quienes prefieran caminar más pueden acercarse al río Swale o a Keld para realizar rutas espectaculares en plena naturaleza.