Las viviendas excavadas en la roca de Trôo se mantienen frescas incluso durante las olas de calor y despiertan el interés de quienes buscan alternativas naturales frente a las altas temperaturas.
Mientras las temperaturas se disparan en toda Francia, el pueblo troglodita de Trôo llama la atención por una ventaja poco común: viviendas excavadas directamente en la roca que se mantienen frescas incluso durante los episodios de calor extremo.
Situado al norte de Tours, el pueblo es conocido por sus casas cueva, algunas de las cuales siguen habitadas hoy. Los vecinos explican que las gruesas capas de roca que los rodean mantienen una temperatura interior estable durante todo el año, lo que reduce la necesidad de aire acondicionado en verano y ayuda a conservar el calor en invierno.
Dominique Opéron, que vive en una de estas viviendas, afirma que en el interior la temperatura se mantiene en torno a 20ºC incluso cuando en el exterior supera los 35ºC.
El presidente de la asociación local de turismo, Jean-Luc Eclercy-Deterpigny, describe la vida en cuevas como "un golpe de suerte increíble" en plena era del cambio climático, y subraya que los residentes pueden confiar en el efecto de refrigeración natural de la roca durante las olas de calor, cada vez más frecuentes.
El pueblo cuenta además con varios kilómetros de galerías subterráneas y con un reducido número de casas cueva ocupadas de forma permanente. Las autoridades locales señalan que cada vez más visitantes se interesan por esta forma de vivienda centenaria en su búsqueda de maneras de adaptarse al aumento de las temperaturas.