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Uno de los lagartos más raros, casi exterminado por ratones en Nueva Zelanda

Un eslizón de Alborn
Un eslizón de Alborn Derechos de autor  AP
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Por Ruth Wright
Publicado Ultima actualización
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Toda la población mundial de eslizones de Alborn -de apenas 30 ejemplares- vive en un único humedal de apenas cinco hectáreas. Los conservacionistas tratan de salvarlo de los roedores de Aotearoa.

Cada ejemplar de eslizón de Alborn que se cree que sigue vivo hoy se encuentra en un humedal aislado de cinco hectáreas en Nueva Zelanda. "Nos encontramos en un momento realmente crítico para el futuro de este pequeño y precioso lagarto y, con solo 30 ejemplares restantes, la alternativa es extinción o conservación y salvación de la especie, algo en lo que todas podemos implicarnos", explica Sophie Handford en NZ Nature Fund. Sin intervención, la especie podría desaparecer en un plazo de cinco años.

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En los últimos meses, los equipos de conservación han detectado una amenaza preocupante: un fuerte aumento de ratones que cazan a los eslizones. Los ratones depredan sobre pequeños reptiles, especialmente juveniles, y pueden diezmar con rapidez una población de este tamaño.

Tras utilizar trampas y cebos para eliminar a los ratones que ya estaban dentro del humedal, cerca de Reefton, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, los conservacionistas se apresuraron a construir una valla a prueba de depredadores. Mide más de dos metros de altura y se hunde más de un metro bajo tierra para impedir la entrada de animales excavadores.

La trampa está diseñada para excluir tanto a los ratones como a otros depredadores invasores habituales en Nueva Zelanda, como armiños y pósums. La guardabosques Charlotte Crummack asegura que la eliminación de los ratones dentro del recinto ya ha tenido un gran impacto: "El año pasado había aquí numerosísimos ratones y hemos conseguido reducirlos a cero y mantener esa situación durante varios meses, así que estos animales tienen por delante un futuro mucho mejor".

Los eslizones viven tranquilos en el zoo de Auckland

Incluso con la valla instalada, los eslizones de Alborn siguen siendo muy vulnerables a la extinción. "Si se produjera otra plaga dentro de la zona vallada, podría acabar con la treintena de ejemplares que quedan aquí, pero lo esperanzador para el eslizón es que en los últimos meses no hemos detectado ningún rastro, así que tienen un respiro para empezar a construir una buena población dentro del recinto", explica la responsable principal de conservación Gemma Hunt.

Para reducir aún más ese riesgo, parte de la población se ha retirado de la naturaleza. Ocho eslizones se mantienen ahora en el zoo de Auckland en un entorno controlado. Allí, los cuidadores reproducen las condiciones naturales mediante lámparas de calor y humedad controlada para permitir que los animales se termorregulen, un comportamiento crucial para los reptiles. La instalación ofrece una población de respaldo en caso de que falle la del medio natural. Ya han nacido dos crías en cautividad, lo que eleva el número total de ejemplares bajo cuidados gestionados.

Al mismo tiempo, los grupos conservacionistas buscan financiación para sostener el proyecto a largo plazo. Es decir, para mantener la valla, supervisar las trampas y dotar de personal el lugar, lo cual exige recursos constantes. El plan actual es asegurar fondos para al menos cinco años de gestión activa.

Editor de vídeo • Denis Loctier

Fuentes adicionales • AP

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