Pese a la incertidumbre generada por la guerra en Irán, las autoridades saudíes señalaron el fin de semana que más peregrinos habían viajado desde el extranjero para participar en la peregrinación a La Meca de este año que en 2025.
Más de un millón y medio de fieles musulmanes comenzaron el lunes a llenar la inmensa ciudad de tiendas de campaña levantada en La Meca, ciudad santa del islam en Arabia Saudí, con motivo de la peregrinación anual del hach, en un contexto de crecientes expectativas sobre el fin de la guerra con Irán.
Los peregrinos, vestidos de blanco, llegaron al extenso campamento de Mina después de realizar el 'tawaf', que consiste en dar siete vueltas alrededor de la Kaaba, el gran cubo negro situado en la Gran Mezquita de La Meca.
A medida que los fieles llegaban en oleadas a Mina, las temperaturas alcanzaban los 45°C en la zona, y las autoridades sanitarias saudíes instaron a los participantes a usar paraguas y limitar la exposición al sol para evitar golpes de calor.
El inicio de la peregrinación coincidió con nuevos mensajes contradictorios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un posible acuerdo para prorrogar el frágil alto el fuego con Irán y un eventual pacto para reabrir el estrecho de Ormuz. Trump recurrió después a su red social, Truth Social, para declarar: "El acuerdo con Irán será o bien grande y significativo, o no habrá acuerdo".
Los ritos de este año, que reúnen a fieles musulmanes de todo el mundo, también de Irán, tienen lugar tras recientes oleadas de ataques iraníes contra objetivos en Arabia Saudí y en otros países del Golfo.
Las autoridades saudíes se han esforzado por mantener el conflicto fuera de la mente de los visitantes, muchos de los cuales han viajado largas distancias para participar en una de las mayores peregrinaciones del mundo y uno de los cinco pilares del islam. Pese a la incertidumbre que genera la situación, las autoridades señalaron el fin de semana que este año han llegado más peregrinos del extranjero que en 2025.
Sin embargo, en medio de la carga espiritual de los días previos al hach, dejaron claro que están preparadas para repeler cualquier amenaza. Un vídeo difundido en redes sociales por el Ministerio de Defensa saudí mostraba avanzados sistemas de defensa aérea desplegados en las afueras de La Meca.
"Las fuerzas de defensa aérea son responsables de proteger el cielo sobre los lugares santos y de hacer frente a cualquier amenaza aérea, garantizando la seguridad y la tranquilidad de los peregrinos", se indicaba en la publicación. Muchos fieles que hablaron con la agencia AFP expresaron su deseo de que la paz se imponga pronto.
"La guerra en Irán ha afectado a todo el mundo. Nadie quiere guerras ni daño para los países y los pueblos", declaró Mohammed Chahada, un egipcio de unos 50 años, mientras avanzaba entre la multitud que salía de la Gran Mezquita.
La peregrinación, una obligación
Según los principios del islam, todos los fieles que dispongan de medios deben realizar el hach al menos una vez en la vida.
Durante la peregrinación, los hombres visten una túnica blanca sin costuras, similar a un sudario, que simboliza la igualdad entre los creyentes, independientemente de su estatus social o nacionalidad. Las mujeres llevan vestimentas holgadas que dejan al descubierto únicamente el rostro y las manos.
Tras el primer rito, que consiste en rodear siete veces la Kaaba, los peregrinos recorren también siete veces el trayecto entre las colinas de Safa y Marwa. Posteriormente, se dirigen a Mina, a unos cinco kilómetros, antes del rito central en el monte Arafat.
El martes, el momento culminante será la congregación en el monte Arafat, a unos diez kilómetros de Mina, donde, según la tradición, el profeta Mahoma pronunció su último sermón. Pese al calor y a la incertidumbre, los peregrinos en La Meca se mostraban exultantes.
"He querido hacer la peregrinación toda mi vida, durante más de 40 años", explicó Jreish Mohammed, de 68 años, originario de Marruecos. "Y este año se ha cumplido mi sueño", añadió.