El presidente de Ferrari, John Elkann, y varios altos directivos de la compañía se reunieron con el pontífice antes de presentar el vehículo, cubierto por una lona roja. El Papa examinó el coche detenidamente, se sentó en el asiento del conductor y escuchó mientras el piloto probador de Ferrari, Raffaele De Simone, le explicaba los mandos y los modos de conducción.
Las imágenes del encuentro en el Vaticano mostraban al Papa sosteniendo un volante de Ferrari y posando con los ingenieros y el personal técnico del fabricante italiano.
Ferrari informó de que el Luce incorpora cuatro motores eléctricos, uno en cada rueda, y ofrece hasta 1.040 caballos de potencia. La compañía calcula una autonomía de 530 kilómetros, mientras que la aceleración de 0 a 100 km/h se sitúa en 2,5 segundos. El modelo se ha diseñado junto a LoveFrom, la agencia creativa fundada por el antiguo diseñador de Apple Jony Ive.
Ferrari espera que el supercoche eléctrico salga a la venta por unos 550.000€, un paso importante para la marca italiana en un momento en que los fabricantes de lujo expanden sus gamas eléctricas en todo el mundo.