Coches cargados con colchones, equipaje, enseres domésticos y mascotas provocaron atascos en la autopista costera, con muchas familias que se dirigían hacia Saida y otras zonas más al norte. La evacuación refleja la creciente preocupación por la situación de seguridad en una de las mayores ciudades del sur de Líbano, donde los últimos ataques ya han causado muertos, heridos y daños importantes.
Este movimiento de civiles se produce mientras las tensiones regionales siguen en aumento tras nuevos intercambios de fuego en los que participan Israel, Hezbolá e Irán. Los líderes religiosos del histórico barrio cristiano de Tiro han pedido una acción internacional urgente después de que las advertencias israelíes se extendieran a zonas hasta ahora libradas de los bombardeos. Según las autoridades libanesas, el último episodio del conflicto ha dejado unas 3.500 personas muertas y ha desplazado a más de 1,2 millones en todo el país.
Tiro, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984 y una de las ciudades habitadas de forma continuada más antiguas del mundo, ha sufrido una destrucción generalizada en las últimas semanas, lo que ha llevado a muchos vecinos a marcharse pese a la incertidumbre sobre dónde encontrarán refugio.