En Zaporiyia, las autoridades regionales informaron de que dos mujeres murieron y 18 personas resultaron heridas, entre ellas cuatro menores, después de que un ataque alcanzara una zona residencial. Los equipos de emergencia evacuaron a los vecinos, atendieron a los heridos y trabajaron para apagar los incendios provocados por el bombardeo.
Varios bloques de pisos, viviendas, vehículos y puestos de mercado sufrieron daños, y los escombros quedaron esparcidos por las calles cercanas. El jefe de la administración militar regional, Ivan Fedorov, afirmó que el ataque iba dirigido contra infraestructuras civiles y causó una destrucción considerable en la zona.
En el noreste de Ucrania, otro ataque con drones alcanzó un edificio residencial de cinco plantas en la ciudad de Konotop, en la región de Sumy. Los equipos de rescate utilizaron perros rastreadores y material especializado para revisar los escombros y sacar a los supervivientes, mientras que las autoridades locales informaron de la muerte de una mujer de edad avanzada y de tres heridos, entre ellos un menor.
Rusia aseguró haber interceptado 310 drones ucranianos durante la noche, mientras que la Fuerza Aérea ucraniana informó de que las fuerzas rusas lanzaron 155 drones, de los cuales 124 fueron derribados o neutralizados. Este intercambio pone de relieve la presión constante sobre las zonas civiles situadas lejos del frente.