Israel fue escenario de una gran manifestación el 17 de junio, cuando miles de judíos ultraortodoxos se concentraron ante la Prisión 10, en la base militar de Beit Lid, cerca de Netanya. Los manifestantes protestaban contra el servicio militar obligatorio y exigían la liberación de los hombres detenidos por negarse a servir.
La concentración se produce en un momento en que Israel afronta crecientes exigencias militares en varios frentes, lo que convierte la cuestión del reclutamiento en un asunto cada vez más relevante para el Gobierno, las fuerzas armadas y el conjunto de la población. Las fuerzas de seguridad se desplegaron en los alrededores de la prisión, entre ellos un vehículo con cañón de agua, mientras los manifestantes abarrotaban la entrada del centro de detención.
La disputa gira en torno a las exenciones de larga data concedidas a los estudiantes religiosos a tiempo completo, una política que se remonta a la creación de Israel en 1948. Según una comisión parlamentaria, cada año unos 13.000 hombres ultraortodoxos alcanzan la edad de reclutamiento, pero menos del 10% se alista. El asunto se ha convertido en una cuestión políticamente delicada mientras Israel mantiene operaciones militares en Gaza, Líbano y Siria y al mismo tiempo afronta tensiones con Irán.
El Tribunal Supremo dictaminó en 2017 que las exenciones eran ilegales, pero los sucesivos Gobiernos las han mantenido. El debate ha incrementado la presión sobre la coalición del presidente del Gobierno Benjamin Netanyahu después de que los partidos ultraortodoxos retiraran su apoyo en las últimas semanas.