En Londres, los residentes buscaban sombra en los parques y a orillas del río Támesis, mientras los operadores de transporte advertían de posibles interrupciones del servicio. La agencia meteorológica británica Met Office señaló que el calor podría acercarse a niveles que antes se consideraban excepcionales para un mes de junio, lo que provocó el cierre de colegios en varias zonas de Inglaterra y Gales y nuevas advertencias dirigidas a las personas más vulnerables.
En Bélgica, el emblemático Atomium de Bruselas se cerró temporalmente después de que las temperaturas interiores se volvieran demasiado altas durante la ola de calor, una medida preventiva para garantizar la seguridad de visitantes y empleados. El cierre afectó a uno de los monumentos más conocidos de la ciudad, cuya estructura metálica retiene el calor cuando las temperaturas se disparan.
En Madrid, vecinos y turistas se congregaron en la llamada "playa urbana" de la ciudad para refrescarse en las fuentes, mientras las temperaturas se mantenían inusualmente altas y este episodio de calor llevaba a muchos a buscar espacios públicos con sombra y otras formas de sobrellevar las altas temperaturas.
Los meteorólogos atribuyeron estas condiciones a un domo de calor persistente que atrapó aire caliente sobre Europa occidental, elevando las temperaturas y prolongando la ola de calor. Los servicios de previsión advirtieron de que podrían producirse nuevos aumentos antes de que llegue algún alivio, mientras millones de personas en todo el continente quedaban bajo avisos por calor y medidas de salud pública.