El 26 de junio, en el Bioparco de Roma, jirafas, hipopótamos, tapires, capibaras, lémures y focas recibieron fruta, verdura y pescado congelados, además de polos de hielo preparados especialmente para refrescarlos y fomentar al mismo tiempo su comportamiento natural. El personal del zoo mantuvo también las piscinas refrigeradas y los espacios interiores climatizados para las especies más sensibles al calor, ya que se preveía que las temperaturas alcanzaran entre 36 y 37ºC en la capital italiana.
El Ministerio italiano de Sanidad ha emitido su máxima alerta por calor mientras una prolongada ola de calor afecta a buena parte del país. Según el supervisor zoológico del Bioparco, Yitzhak Yadid, algunas especies anfibias necesitan refugios con aire acondicionado o sistemas de refrigeración del agua para soportar las temperaturas extremas. Las focas se mantienen en piscinas a menos de 25ºC para evitar el sobrecalentamiento. El zoo asegura que estas medidas de refrigeración ofrecen además un enriquecimiento ambiental, mantienen a los animales activos y reducen los efectos del calor veraniego prolongado.