Los dirigentes franceses han convertido el aire acondicionado en un campo de batalla ideológico mientras Europa sufre temperaturas récord. ¿Qué dicen los expertos?
Las abrasadoras temperaturas que una cúpula de calor ha desencadenado en Europa occidental han convertido el uso del aire acondicionado en un debate cada vez más presente y polémico.
Los países europeos que históricamente no han dependido del aire acondicionado se enfrentan a una decisión compleja, asumirlo plenamente, pese a las advertencias de los expertos sobre los posibles problemas medioambientales y financieros, o resistirse, en busca de soluciones alternativas.
En Francia, los políticos que empiezan a preparar sus campañas electorales de cara a las presidenciales de 2027 han aprovechado el debate sobre el aire acondicionado.
La líder de la extrema derecha Marine Le Pen ha vuelto a pedir una expansión del aire acondicionado en todo el país, retomando la promesa que hizo en 2025 de un "gran plan de equipamiento en aire acondicionado".
Mientras, su rival de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, se ha situado en el extremo opuesto del debate.
"No podemos instalar aire acondicionado en todas partes. Es una falsa solución que agrava el problema", afirmó, reclamando un mejor aislamiento de los edificios.
En X, la plataforma de Elon Musk, numerosos usuarios presentan la falta de aire acondicionado en Europa como una decisión ideológica, politizada y mal informada, en claro contraste con la dependencia de esta tecnología en Estados Unidos. Sostienen que la decisión del viejo continente de no generalizar su uso ha dejado a la población expuesta a temperaturas insoportables sin acceso a espacios frescos.
Al mismo tiempo, los datos de Google Trends de la última semana indican que las búsquedas de "instalación de aire acondicionado en casa" en Francia han aumentado un 130% desde que comenzaron a subir las temperaturas, un repunte similar al registrado en varios países europeos, donde los residentes buscan fórmulas para combatir el calor.
En qué punto se encuentra Europa con el aire acondicionado
El uso de aire acondicionado en Europa es bajo en comparación con otros continentes, en particular Norteamérica y Asia, ya que solo entre el 19% y el 20% de los hogares cuenta con aire acondicionado.
Según un análisis de Boston Consulting Group, que cita proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía, el número de aparatos de aire acondicionado en la UE podría alcanzar los 275 millones en 2050, más del doble que en 2019.
Entre los países europeos, los que tienen climas más cálidos encabezan, como era de esperar, la lista en número de aparatos de aire acondicionado.
Italia lidera la clasificación y concentra más de un tercio de toda la electricidad utilizada para el aire acondicionado en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, según Eurostat. Son casi 23.000 terajulios de un total ligeramente superior a 60.000 en todo el bloque.
A continuación se sitúan Grecia, Francia y España por el volumen de electricidad doméstica que destinan a la refrigeración de espacios.
Por qué Europa apenas tiene aire acondicionado
Hay varios factores que explican por qué Europa no ha utilizado históricamente el aire acondicionado de forma generalizada.
Una de las razones es que el cambio climático ha hecho subir las temperaturas globales, de modo que los episodios de olas de calor son cada vez más frecuentes en países que tradicionalmente tenían climas más suaves y, por tanto, no necesitaban aire acondicionado de forma masiva.
En declaraciones al equipo de verificación de 'Euronews', The Cube, Vincent Viguié, investigador del Centro Internacional de Investigación sobre el Medio Ambiente (CIRED), con sede en París, explicó: "Durante mucho tiempo, hasta ahora en realidad, con el clima del siglo XX y de antes, el aire acondicionado no resultaba realmente útil en la mayor parte del territorio metropolitano francés porque el clima era suave tanto en invierno como en verano".
"Esto está cambiando con el cambio climático", añadió.
Aunque grandes zonas de Europa han quedado atrapadas bajo una cúpula de calor durante el último episodio de ola de calor, estas temperaturas habrían sido casi imposibles hace solo unas décadas, según los científicos del proyecto World Weather Attribution (WWA). Utilizaron datos de temperatura observados y previstos para analizar el periodo de tres días más caluroso de la ola de calor.
El WWA determinó que tanto las máximas diurnas como las temperaturas nocturnas habrían sido "prácticamente imposibles en esta época del año" todavía en 1976, hace apenas 50 años.
Qué dicen los expertos sobre la necesidad de aire acondicionado en Europa
Aunque los políticos suelen plantear la cuestión como una disyuntiva entre instalar aire acondicionado o rechazarlo por completo, los expertos señalan que la realidad es más matizada.
Las pruebas disponibles indican que el aire acondicionado puede desempeñar un papel importante a la hora de proteger a la población durante las olas de calor, al reducir los riesgos para la salud relacionados con las altas temperaturas, especialmente en grupos vulnerables como las personas mayores, los pacientes hospitalizados y quienes padecen patologías previas.
Antonio Gasparrini, profesor de bioestadística y epidemiología en la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), afirma que hay "sin duda evidencias" de que el aire acondicionado está asociado a menores riesgos para la salud relacionados con el calor.
Aunque su impacto es difícil de cuantificar, lo describió como "una de las medidas de salud pública más directas para afrontar a corto plazo el impacto inmediato del calor", aunque insistió en que debe ser solo una parte de las estrategias a largo plazo.
Entre otras medidas mencionó la mejora del aislamiento de los edificios y actuaciones urbanísticas que protejan mejor a las ciudades del calor.
Pierre Masselot, epidemiólogo ambiental en la misma institución, señaló que los estudios han relacionado un mayor uso del aire acondicionado con una menor mortalidad asociada al calor en las últimas décadas, aunque esto solo parece explicar en torno a una quinta parte de la mejora global.
"Yo diría que es claramente útil, sobre todo para las poblaciones más vulnerables", dijo Masselot. "Sin embargo, también plantea cuestiones de equidad, ya que el aire acondicionado individual no lo utilizan necesariamente quienes son más vulnerables".
"También hay que añadir que es muy difícil disponer de datos de calidad sobre la posesión y el uso de aire acondicionado, y que en parte se trata de extrapolaciones", añadió.
Es perjudicial el aire acondicionado?
Aunque algunos detractores del aire acondicionado sostienen que es perjudicial y puede provocar enfermedades, los expertos señalan que la tecnología en sí no es intrínsecamente el problema.
Primrose Freestone, profesora asociada de microbiología clínica en la Universidad de Leicester, explicó a The Cube que los sistemas de aire acondicionado bien mantenidos pueden incluso mejorar la calidad del aire interior al filtrar el polen y las partículas en suspensión.
Los riesgos aparecen cuando los filtros no se mantienen, limpian o sustituyen correctamente. Por ejemplo, los aparatos de aire acondicionado descuidados pueden albergar microbios peligrosos, incluidas bacterias que pueden causar la legionelosis.
Los costes ambientales
Aunque el aire acondicionado puede proteger a la población durante episodios de calor extremo, su generalización también tiene un coste ambiental.
Los sistemas de refrigeración aumentan la demanda de electricidad, especialmente durante las olas de calor, y si funcionan con combustibles fósiles pueden contribuir a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Además expulsan calor residual al exterior, lo que puede agravar el efecto isla de calor urbana al elevar aún más las temperaturas en las zonas densamente edificadas, y aumenta la presión sobre la red eléctrica, con el consiguiente riesgo de apagones.
Viguié considera que el debate no debe plantearse como una elección entre instalar aire acondicionado o rechazarlo. "No se trata de tener o no aire acondicionado", afirmó. "Se trata más bien de cómo se aísla un edificio frente al calor".
Añadió que, mientras hospitales y otros espacios que atienden a personas vulnerables necesitan sistemas de refrigeración fiables, la necesidad de instalar aire acondicionado en el resto de edificios depende de hasta qué punto estén ya bien aislados y protegidos frente al sobrecalentamiento.
Esta cuestión es especialmente relevante en Francia y otras zonas de Europa occidental, donde millones de personas viven en edificios diseñados históricamente para conservar el calor en invierno y que ahora quedan expuestos a medida que los periodos de altas temperaturas se vuelven más frecuentes.
Según el experto en edificación Julien Hans, director de investigación e innovación del Centro Científico y Técnico de la Construcción (CSTB) francés, aproximadamente la mitad del parque inmobiliario existente en Francia no cumple las normas sobre sobrecalentamiento que se exigen ya a las nuevas construcciones.
Para Hans, el aire acondicionado "debe implantarse junto con otras soluciones".
"En primer lugar, dando prioridad a reducir el efecto isla de calor, en segundo lugar protegiendo las fachadas y las ventanas de los edificios y, después, aislando las cubiertas", explicó. "Si se aplican todas estas acciones, se pueden mantener unas condiciones de vida satisfactorias sin recurrir de forma sistemática al aire acondicionado en la mayoría de los casos".
Hans añadió que el debate en Francia se ha centrado en exceso en si la población debe estar "a favor o en contra" del aire acondicionado, en lugar de en cómo deben adaptarse los propios edificios a un clima más cálido.
Según Viguié, medidas como instalar persianas, aumentar las zonas de sombra o plantar árboles pueden introducirse a menudo con relativa rapidez.
Sin embargo, las reformas en profundidad, como el aislamiento de los edificios frente al calor, son más difíciles y se han visto frenadas por trabas administrativas y financieras.