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La ola de calor dispara en más de 700 millones la factura eléctrica de Francia y Alemania

Archivo: Un empleado de una tienda llena un estante con productos de aire acondicionado para el verano, en Marsella, en el sur de Francia, el tres de julio de 2015.
Un empleado de la tienda repone una estantería con productos de aire acondicionado de verano, en Marsella, en el sur de Francia, el tres de julio de 2015. Derechos de autor  AP Photo/Claude Paris
Derechos de autor AP Photo/Claude Paris
Por Angela Symons
Publicado última actualización
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Un análisis de la ONG 350.org atribuye el encarecimiento al aumento de la demanda de electricidad para refrigeración durante la ola de calor y reclama un impuesto permanente a los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles.

La ola de calor que ha golpeado Europa, agravada por el cambio climático, ha encarecido la factura eléctrica de Francia y Alemania en más de 700 millones de euros en solo una semana, según un nuevo análisis de la ONG ambiental 350.org.

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El estudio compara la semana del 21 al 27 de junio de 2026, marcada por temperaturas extremas en gran parte de Europa occidental, con la del 14 al 20 de junio. Según sus cálculos, el fuerte aumento de la demanda de electricidad para refrigeración elevó los costes en unos 371 millones de euros en Alemania y 360 millones en Francia.

Este encarecimiento se produce, además, en un contexto de elevada tensión en los mercados energéticos por la crisis en la ruta marítima del estrecho de Ormuz, que mantiene altos los precios del petróleo y del gas.

"Las empresas de combustibles fósiles siguen obteniendo beneficios de las crisis que contribuyeron a crear", afirma Andreas Sieber, responsable de estrategia política de 350.org. "Los gobiernos deberían gravar de forma permanente los beneficios extraordinarios de los combustibles fósiles y utilizar ese dinero para proteger a la población del calor, de las facturas y de los sobresaltos energéticos".

Las mayores subidas de precios se registran por la noche

Las olas de calor disparan la demanda de refrigeración y, con ella, el consumo de electricidad, lo que presiona al alza los precios de la energía.

El análisis muestra que los mayores picos de precios se registraron durante la noche. En Alemania, por ejemplo, el precio de la electricidad pasó de 86 euros por megavatio hora (MWh) al mediodía a 566 €/MWh a las 20:00 durante la semana analizada, según el estudio, elaborado a partir de datos europeos sobre precios y demanda de electricidad.

En parte, este comportamiento se explica porque la generación de energía solar disminuye al caer el sol, mientras que las temperaturas siguen siendo elevadas y la demanda de aire acondicionado se mantiene, especialmente durante las llamadas noches tropicales.

Otros datos de la agencia especializada Montel News muestran que los precios de la electricidad alcanzaron máximos históricos durante la noche del 23 de junio. En Bélgica, por ejemplo, superaron en más de diez veces el precio medio mayorista de la electricidad en la Unión Europea.

El problema se agrava, además, por la pérdida de eficiencia que sufren tanto los paneles solares como las centrales de gas cuando las temperaturas son extremadamente elevadas.

Cómo un impuesto podría reducir las facturas

La reciente ola de calor ha batido récords y ha provocado alrededor de 1.300 muertes adicionales en Europa, entre ellas varios ahogamientos de personas que intentaban refrescarse en ríos y lagos sin vigilancia.

Además de sus efectos sobre la salud pública y las facturas energéticas, el calor extremo también ha sometido a una fuerte presión a la agricultura, la industria y las infraestructuras. Un estudio reciente de World Weather Attribution concluye que este episodio habría sido "prácticamente imposible" sin el cambio climático provocado por las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles.

Según 350.org, un impuesto permanente sobre los beneficios extraordinarios de las empresas de petróleo y gas permitiría financiar tanto la adaptación al cambio climático como una transición energética justa. La organización recuerda que la Unión Europea ya aplicó un mecanismo similar tras la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania en 2022.

A través de la denominada "contribución de solidaridad", el bloque recaudó unos 28.000 millones de euros, destinados en gran medida a apoyar a los hogares más vulnerables frente al encarecimiento de la energía.

Los activistas sostienen que convertir ese gravamen en permanente ayudaría ahora a compensar tanto el impacto del calor extremo sobre las facturas como la volatilidad de los mercados energéticos provocada por crisis internacionales, como la del estrecho de Ormuz.

"Una fiscalidad más estricta para las empresas de combustibles fósiles podría servir para preparar mejor a los países frente a los fenómenos meteorológicos extremos y, al mismo tiempo, acelerar la transición hacia las energías renovables", afirma Sieber. "Los gobiernos europeos deben actuar ya para salvar vidas y reducir las facturas de energía".

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