De la vacuna contra la malaria a la leche de avena y la energía limpia, los ganadores del Premio Europeo al Inventor muestran cómo Europa responde a los desafíos actuales
En un momento en que Europa busca nuevas vías para reforzar su competitividad frente a Estados Unidos y China, el Premio Europeo al Inventor 2026 (European Inventor Award) pone de relieve a las personas que convierten el conocimiento científico en tecnologías con un impacto real en la economía y la sociedad.
Este galardón, que concede cada año la Oficina Europea de Patentes (European Patent Office – EPO, está considerado una de las distinciones más importantes en el ámbito de la innovación europea.
Los candidatos no se evalúan únicamente por la originalidad científica de sus ideas, sino también por el grado en que sus tecnologías han llegado a la producción, generan valor económico y contribuyen a abordar grandes retos sociales y medioambientales.
Los ganadores de esta edición abarcan un impresionante abanico de campos científicos, desde la salud global y la biotecnología hasta la alimentación sostenible y la energía limpia. Su denominador común es que sus innovaciones no se quedan en los laboratorios, sino que ya han empezado a cambiar la vida cotidiana de millones de personas.
Los protagonistas de la innovación europea
El premio 'Industria' (Industry) recayó en la biotecnóloga griega Angeliki Triantafyllou, presidenta de la empresa sueca Cerealiq AB. El método enzimático patentado que ha desarrollado mejora el sabor, la textura y la estabilidad de las bebidas de avena y permite producir productos de mayor calidad con procesos industriales más eficientes.
“Muchas personas no se dan cuenta de que necesitamos alta tecnología para responder a las necesidades de una población en crecimiento y garantizar una cadena alimentaria resiliente”, dijo Triantafyllou al recoger su premio. “Al principio la gente era muy reticente con la leche de avena, no es fácil cambiar los hábitos alimentarios”, admitió.
Su tecnología ha sido decisiva para el desarrollo del mercado de los alimentos de origen vegetal y constituye un ejemplo claro de cómo la biotecnología puede apoyar sistemas alimentarios más sostenibles.
En la categoría 'Investigación' (Research), el premio se otorgó al vacunólogo británico sir Adrian Hill, profesor en la Universidad de Oxford y fundador del Jenner Institute.
Hill ha dedicado más de tres décadas a desarrollar una vacuna eficaz contra la malaria, una enfermedad que sigue causando cientos de miles de muertes cada año, principalmente entre niños en África subsahariana. La vacuna R21/Matrix-M desarrollada por su equipo es la segunda aprobada contra la malaria y la primera que ha logrado una alta eficacia en ensayos clínicos a gran escala, abriendo nuevas perspectivas en la lucha contra una de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo.
“La vacuna no es cara, cuesta entre dos y tres dólares por dosis y está disponible en todo el mundo. Pero aún nos queda mucho por hacer para lograr, quizá, la eliminación de la malaria”, subrayó Hill en su intervención.
En la categoría 'Pequeñas y medianas empresas' (SMEs), fue distinguido el biólogo y empresario francés Franck Zal, fundador y presidente de Hemarina.
Inspirado por un gusano marino poliqueto (marine worm/lugworm), ha desarrollado una tecnología innovadora que aprovecha la hemoglobina extremadamente eficiente de este organismo para el transporte de oxígeno. Esta tecnología puede prolongar el tiempo de conservación de órganos destinados a trasplantes y mejorar la oxigenación de los tejidos, abriendo nuevas posibilidades en la medicina de trasplantes y en otras aplicaciones terapéuticas.
“Mi único motivo es salvar vidas, llevar esta tecnología a cada paciente”, afirmó emocionado al recibir su premio.
En la categoría 'Países no miembros de la EPO' (Non-EPO Countries), el premio se concedió a los ingenieros chinos Yu Haijun y Xie Yinghao, fundadores de la empresa HydroX AI. Los dos inventores han desarrollado un sistema avanzado de detección de fugas de hidrógeno que utiliza inteligencia artificial y tecnologías ópticas para localizar de inmediato incluso fugas muy pequeñas.
Su innovación refuerza la seguridad de las infraestructuras de hidrógeno y puede acelerar el desarrollo de la economía del hidrógeno, considerada un pilar esencial de la estrategia europea para descarbonizar la industria y el transporte.
Grecia, en la cima de la innovación industrial europea
La edición de este año ha supuesto uno de los momentos más relevantes en la historia de la participación griega en el galardón.
Por primera vez, dos de los tres finalistas de la categoría 'Industria' (Industry), la categoría que premia innovaciones con impacto industrial y comercial directo, eran científicos griegos.
La victoria de Angeliki Triantafyllou adquiere así una importancia aún mayor.
La biotecnóloga griega y presidenta de la sueca Cerealiq AB ha sido reconocida por una tecnología que la mayoría de los europeos probablemente ya han visto en los estantes de los supermercados.
El método enzimático que ha desarrollado permite mejorar las propiedades de la avena y crear bebidas vegetales con mejor sabor, una dulzura más natural y mayor estabilidad, sin necesidad de procesos especialmente complejos ni de un gran número de ingredientes añadidos.
Se trata de una innovación que ha ayudado a la industria alimentaria a responder a la demanda, en fuerte aumento, de productos de origen vegetal, en un momento en que la sostenibilidad de los sistemas alimentarios adquiere una importancia creciente.
Angeliki Triantafyllou habla con 'Euronews'
La propia Angeliki Triantafyllou considera que el desarrollo de los alimentos de origen vegetal no es solo una nueva tendencia alimentaria, sino una necesidad ligada al aumento de la población mundial y a las limitaciones de los recursos naturales.
"La producción animal no puede crecer de forma ilimitada para cubrir las necesidades de un planeta cuya población no deja de aumentar", señala en Euronews, y subraya que los productos vegetales no pretenden sustituir por completo a los de origen animal, sino funcionar de manera complementaria, ofreciendo nuevas opciones alimentarias.
Como explica, la avena presenta importantes ventajas nutricionales, sobre todo por su contenido en fibra vegetal, que la mayoría de las personas consume en cantidades muy inferiores a las recomendadas. Al mismo tiempo, señala que avanzar hacia un mayor consumo de productos vegetales puede contribuir a reducir la huella ambiental de la producción de alimentos, especialmente en las zonas donde la disponibilidad de agua y la calidad de los suelos son retos cada vez mayores.
"Tenemos que analizar el problema en su conjunto y adoptar las medidas adecuadas", afirma, y subraya que la innovación en la alimentación forma parte de un esfuerzo más amplio para contar con sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.
La innovación como ventaja europea
En un momento en que Europa se enfrenta a los desafíos de la transición energética, el cambio climático, la inteligencia artificial y la competencia tecnológica global, las historias de los ganadores de esta edición muestran que la innovación sigue siendo una de las ventajas comparativas más sólidas del continente.
Desde una vacuna que salva vidas hasta una tecnología que transforma la producción de alimentos, desde nuevas soluciones para los trasplantes hasta tecnologías de energía limpia, los ganadores de este año del Premio Europeo al Inventor demuestran que la excelencia científica puede convertirse en soluciones reales para la sociedad.