El acuerdo alcanzado por los embajadores concede a Grecia una exención para seguir transportando GNL ruso a clientes extracomunitarios durante un periodo prolongado.
La Unión Europea ha acordado imponer una nueva ronda de sanciones contra Rusia, tras unas negociaciones caóticas que llegaron a poner en riesgo todo el paquete.
Grecia, cuyo veto había impedido hasta ahora un acuerdo, obtuvo una exención para seguir transportando gas natural licuado (GNL) ruso a clientes de fuera de la UE en un horizonte previsible. Se trata del vigésimo primer paquete de sanciones desde febrero de 2022.
El acuerdo, alcanzado el jueves por los embajadores, llega considerablemente rebajado y plantea serias dudas sobre el peso de los intereses económicos nacionales en la campaña, que dura ya varios años, para mermar la capacidad de Moscú de financiar la invasión de Ucrania.
Aun así, el bloque logró evitar una revisión políticamente desastrosa del tope al precio del petróleo ruso, que, según una fórmula introducida antes del conflicto en Oriente Medio, debía pasar de 44 a 58 dólares (38 a 50 euros) por barril.
Bruselas congela el crudo ruso y estrecha el cerco sobre su flota en la sombra
Bruselas consideraba este escenario inasumible, ya que habría dado un respiro al Kremlin en un momento en que Ucrania ha recuperado impulso en el campo de batalla. El pacto de los embajadores congela el tope en 44 dólares (38 euros) por barril durante 12 meses, lo que elimina una fuente de incertidumbre mientras se reanudan las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
"Congelar durante un año la revisión del tope al precio del petróleo para que la maquinaria de guerra rusa no se beneficie de las sacudidas del mercado", afirmó el jueves por la mañana Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea.
Además, el paquete incluye en la lista negra a más buques de la llamada flota en la sombra, que Rusia ha desplegado para sortear el tope y, en ocasiones, llevar a cabo operaciones de guerra híbrida. A más de 600 de estos buques envejecidos se les ha denegado el acceso a puertos y servicios de la UE.
Bancos, criptomonedas y aliados de Moscú, en el punto de mira
Las medidas también afectan a bancos rusos, plataformas de criptomonedas y de comercio de petróleo, diversos metales presentes en el campo de batalla, así como a más de 250 personas y empresas acusadas de apoyar la invasión de Ucrania, difundir propaganda belicista y facilitar la elusión de las sanciones.
El acuerdo del jueves pone fin a semanas de negociaciones frenéticas en las que los Estados miembros se afanaron en suprimir aquellos elementos que consideraban incómodos.
Se abandonó un intento de restringir las importaciones de productos pesqueros rusos, en particular de bacalao y abadejo, después de que Portugal y Alemania expresaran reservas, mientras que Bulgaria logró suprimir dos nombres de la lista final: el patriarca Kirill, máximo responsable de la Iglesia Ortodoxa rusa, y Vagit Alekperov, el multimillonario fundador de Lukoil.
Una ambiciosa propuesta para prohibir la entrada de militares rusos en el espacio Schengen se rebajó a un compromiso de seguir trabajando para lograr una aplicación efectiva en la práctica. Francia e Italia habían expresado su preocupación por la carga administrativa y la responsabilidad jurídica para los servicios consulares.
La batalla de Grecia por el gas ruso
Sin embargo, el país que más alzó la voz fue, con diferencia, Grecia. El país, que alberga la mayor flota mercante del mundo, sorprendió a los demás Estados miembros al exigir una revisión de la prohibición del gas natural licuado ruso, acordada por unanimidad el año pasado como parte de un anterior paquete de sanciones.
Atenas buscaba una amplia exención para seguir transportando gas natural licuado ruso fuera del mercado de la UE después de enero de 2027, la fecha prevista para cortar ese suministro.
La petición contó con el apoyo de Dynagas, una compañía de transporte propiedad del multimillonario griego George Prokopiou. Dynagas y su filial han fletado 11 buques, entre ellos siete rompehielos preparados para operar en el Ártico, para la mayor instalación de gas de Rusia, Yamal LNG.
El Gobierno griego y Dynagas defendieron que la prohibición del transporte dañaría la industria europea de servicios marítimos, destruiría oportunidades de empleo, reforzaría a los competidores extranjeros y, en última instancia, no reduciría la caja de guerra de Moscú.
Atenas desbloquea el acuerdo tras lograr una exención
Otros Estados miembros se mostraron consternados ante el intento repentino de reabrir un texto que ya forma parte del derecho de la UE y temían que aceptar la petición sentara un precedente peligroso.
Pero Grecia mantuvo su posición y no levantó su veto hasta que la mayoría de los Estados miembros aceptó introducir una excepción que permite el trasbordo de gas natural licuado ruso a clientes extracomunitarios para contratos firmados antes del inicio de la invasión, en febrero de 2022. Esta disposición se revisará cada año, lo que significa que Atenas podría volver a utilizar su poder de veto para garantizar su prórroga.
Mientras tanto, Austria logró una victoria política después de que los Estados miembros aceptaran estudiar su controvertida petición de levantar las sanciones a Rasperia, una empresa de inversión incluida en la lista negra, con el fin de compensar unas pérdidas de 2.100 millones de euros sufridas por Raiffeisen Bank International en Rusia.
A diferencia del año pasado, cuando la petición fue descartada de plano, los embajadores se mostraron ahora más receptivos y prometieron a Viena que encontrarán una solución en una fase posterior.