De los centros de datos a la leche de avena: las propuestas griegas, en el foco de una de las principales citas de innovación de Europa.
Europa busca las tecnologías que definirán la próxima década y este año dos candidaturas griegas se sitúan en el centro de uno de los principales galardones de innovación del continente.
Se trata del European Inventor Award (Premio al Inventor Europeo), el concurso anual de la Oficina Europea de Patentes (EPO), considerado una de las distinciones más importantes de la innovación tecnológica e industrial en Europa.
El premio reconoce a inventores y equipos de investigación cuyas patentes tienen un impacto significativo en la economía, la sociedad y la vida cotidiana.
Por primera vez, dos finalistas griegos coinciden en la categoría 'Industria': el investigador grecosuizo Evangelos Eleftheriou y la biotecnóloga grecosueca Angeliki Triantafyllou.
Los ganadores se anunciarán el dos de julio en Berlín, en una ceremonia que se retransmitirá a escala internacional, mientras sigue en marcha la votación pública para el 'Popular Prize', el premio del público.
Por qué este premio se considera tan importante
El 'European Inventor Award' se creó en 2006 por la EPO y funciona en la práctica como un "barómetro europeo" de la vanguardia tecnológica. Solo pueden optar inventores que ya cuenten con una patente europea concedida, lo que significa que su tecnología ha superado un riguroso examen técnico y jurídico.
Los finalistas son seleccionados por un jurado internacional independiente de expertos con experiencia técnica, empresarial y científica, y las tecnologías que se distinguen suelen estar ligadas a grandes cambios industriales, económicos o sociales.
En años anteriores, entre los galardonados ha habido inventores de tecnologías que han transformado sectores enteros, desde el USB y lascélulas solares flexibles hasta innovaciones en medicina, biotecnología y electrónica.
En un momento en que Europa trata de reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos y Asia y de reforzar su propia capacidad innovadora, la presencia de nombres griegos en un certamen tan visible cobra un significado especial.
El investigador griego detrás de la próxima generación de almacenamiento de datos
Evangelos Eleftheriou ha sido seleccionado como finalista por una serie de tecnologías que mejoran el almacenamiento, la lectura y el procesamiento de datos digitales, una infraestructura crucial para la inteligencia artificial, la computación en la nube y los centros de datos modernos.
Su trabajo abarca desde las tecnologías de almacenamiento magnético y memoria flash hasta el llamado 'in-memory computing', es decir, el procesamiento de datos directamente en la memoria, sin transferencias constantes hacia los procesadores. Este enfoque se considera especialmente importante para las aplicaciones de IA, ya que reduce de forma notable el consumo de energía y acelera el tratamiento de grandes volúmenes de datos.
El momento no es casual. Según datos de la Comisión Europea citados por la EPO, las infraestructuras de datos consumen ya cerca del 1,5% de la electricidad mundial y se espera que la demanda más que se duplique de aquí a 2030 debido al auge de la inteligencia artificial.
Su trayectoria personal recuerda también a la historia de la emigración científica de la generación griega de los años 70 y 80. Nacido en Aliveri, en Eubea, estudió Ingeniería Eléctrica en Grecia y cursó estudios de posgrado en Canadá gracias a una beca que consiguió uno de sus profesores. Más tarde optó por incorporarse a IBM Research en Zúrich en lugar de aceptar una oferta profesional en Estados Unidos y se quedó en Suiza, donde ha construido una carrera de décadas en investigación puntera.
La científica griega detrás del éxito mundial de la leche de avena
La segunda presencia griega en el certamen procede de un ámbito completamente distinto, el de la tecnología de los alimentos.
Angeliki Triantafyllou compite por el galardón gracias al desarrollo de un método enzimático que mejora la estabilidad, el sabor y la funcionalidad de las bebidas de avena, lo que ha contribuido de forma decisiva a que pasen de ser un producto de nicho a un mercado generalista a escala mundial.
Su innovación se desarrolló inicialmente en la empresa sueca Oatly, hoy conocida firma de bebidas vegetales, en una época en la que el mercado miraba con recelo los productos de avena. Como ha contado ella misma, los primeros prototipos llegaron a calificarse de "imposibles de beber" por su sabor y su textura.
La tecnología que desarrolló aumentó la solubilidad de la proteína sin alterar su estructura, lo que mejoró de forma notable el sabor, la estabilidad y el comportamiento de las bebidas en usos como el café. Esta evolución abrió la puerta a las versiones "barista" de las leches vegetales que hoy dominan en cafeterías y cadenas de todo el mundo.
Ella misma ha destacado además lo crucial que fue registrar la patente para que un pequeño equipo pudiera sobrevivir frente a las multinacionales de la alimentación, un aspecto que subraya también la importancia estratégica de la propiedad intelectual en la innovación europea.
De la fuga de cerebros a la innovación global
Aunque trabajan en campos completamente distintos, las dos candidaturas griegas comparten un denominador común, están ligadas a tecnologías que ya influyen en la vida diaria de millones de personas, desde los centros de datos que sustentan la inteligencia artificial hasta los productos de origen vegetal que están transformando la industria alimentaria.
Al mismo tiempo, sus trayectorias arrojan luz sobre una cuestión europea más amplia, cómo científicos que iniciaron su carrera en Grecia han acabado siendo protagonistas en ecosistemas de investigación en el extranjero, contribuyendo a tecnologías con impacto global.
En un momento en que Europa vuelve a invertir en innovación, eficiencia energética y competitividad industrial, la presencia de dos nombres griegos entre los inventores más destacados del año adquiere un valor especialmente simbólico.
Se puede participar en la votación a través de este enlace.