Activistas climáticos protagonizaron el miércoles una llamativa protesta frente al Coliseo de Roma, en la que descubrieron tres esculturas de hielo que se derretían y representaban a un agricultor, un ciclista y un trabajador de la construcción, para subrayar los riesgos que el aumento de las temperaturas supone para quienes trabajan al aire libre. Las pancartas de la concentración llevaban el mensaje: "Las empresas de combustibles fósiles se enriquecen, nosotros nos derretimos".
Greenpeace Italia y el sindicato CGIL organizaron la protesta para poner el foco en las condiciones que afrontan los trabajadores al aire libre durante las olas de calor. La activista Simona Abbate reclamó una eliminación progresiva de los combustibles fósiles y mayores impuestos a las compañías de petróleo y gas para financiar la adaptación al clima, mientras que Natale Di Cola, de la CGIL, aseguró que las olas de calor están destruyendo empleo además de perjudicar al planeta.
La protesta se produjo en un verano marcado por fuertes olas de calor en toda Europa desde finales de mayo, que llevaron a Roma a instalar cañones de agua y puntos de nebulización en el Coliseo en junio, cuando las temperaturas se acercaron a 40ºC. Europa se calienta aproximadamente el doble de rápido que la media mundial, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la UE.