En Medinaceli, una localidad situada en lo alto de una colina en el noreste de España, los espectadores llegaron varias horas antes con sillas, sombreros y gafas para eclipses para asegurarse una vista despejada antes de que el fenómeno alcanzara la totalidad poco antes de la puesta de sol.
Getxo, una localidad costera situada al noroeste de Bilbao, en el País Vasco, también se encontraba dentro de la estrecha franja de totalidad. Allí, la Luna cubrió por completo el Sol solo durante unos segundos en torno a las 20:27 CEST, con el Sol a apenas ocho grados sobre el horizonte occidental.
En España, la totalidad se prolongó aproximadamente un minuto antes de que el eclipse avanzara hacia el Mediterráneo. La fase total más larga, de menos de 2,5 minutos, se registró más al norte, frente a la costa occidental de Islandia.
Las autoridades españolas habían previsto al menos 500.000 visitantes adicionales a lo largo de la trayectoria del eclipse, lo que aumentó la presión sobre los hoteles y los servicios locales. El fenómeno coincidió además con unas temperaturas veraniegas abrasadoras y con incendios forestales en España, lo que llevó a las autoridades a poner en marcha una amplia campaña de seguridad ciudadana.