Un equipo internacional de herreros está recreando un ancla de la era vikinga con técnicas y materiales que se cree se usaban hace más de 1.000 años.
Varios estudiantes y profesores de la National School of Blacksmithing del Reino Unido viajaron a Aggersborg, en el norte de Dinamarca, una de las mayores fortalezas circulares de la época vikinga del país, para participar en un proyecto de arqueología experimental.
Trabajando junto a hornos rugientes, el equipo está forjando un ancla a partir de hierro de horno bajo, un material producido al fundir mineral de hierro en un pequeño horno en lugar de mediante la siderurgia industrial moderna.
El diseño se basa en análisis por rayos X de anclas altomedievales. Los investigadores pueden identificar las líneas de soldadura y los distintos tipos de hierro presentes en las piezas originales, lo que permite a los herreros reproducir las técnicas empleadas para fabricarlas.
El equipo también utiliza fuelles accionados a mano y combustibles acordes con la época, lo que ofrece a los estudiantes una idea de los retos a los que se enfrentaban los artesanos vikingos.
El técnico Ernestas Jakubauskas asegura que la experiencia demuestra por qué los herreros vikingos desarrollaron técnicas específicas para trabajar con los materiales de que disponían.
El proyecto se desarrolla en Aggersborg, una fortaleza estratégica construida hacia el año 980 durante el reinado del rey Harald Bluetooth. Su ubicación daba a los vikingos acceso al Limfjord, una importante vía navegable que conecta el mar Báltico con el mar del Norte.
Cuando esté terminada, el ancla se instalará en una barca de trabajo altomedieval reconstruida a partir del barco de Gislinge, descubierto en Dinamarca en 1993.
Los investigadores esperan que el experimento permita comprender mejor los conocimientos y la pericia artesanal que hay detrás de los objetos que ayudaron a los marineros vikingos a viajar, comerciar y saquear por toda Europa.