Las competiciones de este Estado de Asia Central han arrastrado el pasado hasta el presente escenificando un poblado dedicado a sus artes y oficios tradicionales.
Los Juegos Mundiales Nómadas han terminado por este año, pero es probable que el impacto del evento siga resonando en Asia Central durante bastante tiempo. Tras la gran inauguración en el Bishkek Arena de Kirguistán, los juegos y más de 3.000 atletas procedentes de 110 países se trasladaron a un recinto a orillas del lago, en la región de Isyk Kul, un popular destino turístico.
Las disciplinas tradicionales de equitación y tiro con arco llenaron cada rincón del desfiladero de Kyrchyn, mientras los participantes medían ingenio y fuerza entre sí y ofrecían a los visitantes una experiencia que los trasladaba atrás en el tiempo, a un poblado ancestral.
La vida en la aldea
Cada región de la República Kirguisa levantó su propia aldea al erigir ancestrales viviendas nómadas y yurtas, todas decoradas según la tradición. Las yurtas, estructuras similares a tiendas con un armazón de madera cubierto de fieltro, pieles y lona gruesa, han sido utilizadas por las tribus nómadas de Asia durante milenios. Una yurta alberga a una única familia nuclear, que puede montarla y desmontarla en aproximadamente media hora, lo que la hace ideal para un estilo de vida nómada.
Entre las yurtas decoradas, personas de todas las regiones de Kirguistán, vestidas con coloridos trajes tradicionales, han exhibido sus obras de arte popular junto a piezas de artesanía como bordados y alfombras tejidas. Durante los dos primeros días, más de 150.000 visitantes disfrutaron de canciones tradicionales y melodías populares y tuvieron la oportunidad de probar platos nacionales, a menudo preparados allí mismo.
La atracción, denominada 'El universo de los nómadas', se inauguró con una representación teatral en una ladera que incluía el asalto dramático a una aldea, donde jinetes y amazonas asombraron al público mostrando espectaculares técnicas de equitación defensiva.
En la inauguración, el primer ministro kirguís Adylbek Kasymaliyev aseguró que la aldea no será algo puntual. El plan es que permanezca abierta como atracción turística y contribuya a dar a conocer el pasado del país a los visitantes.
"No conservamos la herencia de nuestros antepasados solo tras el cristal del museo, la devolvemos a la vida cotidiana de la gente. Hoy construimos yurtas, eso es un patrimonio vivo", afirmó Kasymaliyev. "Estamos confeccionando shyrdaks, fundiendo metal, elaborando arreos para caballos, eso es patrimonio vivo. El oficio del padre pasa al hijo, las habilidades de la madre a la hija", añadió.
Competición de romper huesos
Frente a la aldea, la reconstrucción de una antigua fortaleza alberga un bazar donde se puede disfrutar del ambiente de una ciudad histórica llena de actividad, con acróbatas realizando arriesgadas piruetas. Junto a la fortaleza, los atletas de los Juegos Nómadas competían en tiro con arco y pruebas de fuerza, como el tradicional tira y afloja con cuerda y los pulsos, además de la disciplina más singular: la rotura de huesos.
En este juego, popular en Mongolia y en Asia Central, los participantes demuestran su fuerza rompiendo vértebras de animales ya sacrificados, nunca vivos. Es una escena habitual en festivales y ferias populares. Este año, el campeón mundial mongol consiguió revalidar su título al romper 58 huesos en un minuto.
Aunque los Juegos Mundiales Nómadas buscan promover la herencia, la cultura y la influencia del nomadismo en diferentes civilizaciones, suelen ir acompañados de citas científicas y culturales. Este año, el plato fuerte entre decenas de estos actos fue la conferencia científica internacional 'Civilizaciones nómadas: patrimonio, paradigmas y perspectivas'.
"La civilización nómada representa un vasto conjunto de experiencias históricas, conocimientos y prácticas culturales de la humanidad", señaló Gylzat Isamatova, ministra de Educación Superior de Kirguistán. "Hoy, su estudio es especialmente pertinente en el contexto del cambio climático, los desafíos medioambientales, el uso sostenible de los recursos naturales y la preservación del patrimonio cultural".