Kazajistán quiere que la inteligencia artificial sea más que una herramienta digital y convertirse en motor económico, de universidades y fábricas a energía e infraestructuras.
Los chatbots por sí solos no van a construir una verdadera economía basada en la inteligencia artificial. El verdadero cambio llegará cuando la inteligencia artificial forme parte de cómo la gente se gana la vida, de cómo las empresas producen y de cómo los gobiernos toman decisiones.
"La gente debería empezar a reconocer que la IA no es un juguete. La IA no son los chatbots", ha afirmado Lee Kai-fu, fundador y consejero delegado de 01.AI y presidente de Sinovation Ventures, a Euronews en la capital kazaja, Astaná.
"La IA tiene que convertirse en la herramienta con la que la gente se gana la vida. Solo entonces, y solo entonces, esto se convierte en una economía digital de la gente".
Ese salto de una economía convencional a otra impulsada por la IA ha sido el hilo conductor del foro AI & Digital Bridge, que ha reunido en Astaná a responsables gubernamentales, empresas tecnológicas, inversores y expertos.
Para Kazajistán, la ambición es utilizar la IA no solo para modernizar las industrias existentes, sino también para ayudar al país a reformar su sector manufacturero y escalar en la cadena de valor.
"El verdadero valor de la IA reside en ampliar las capacidades humanas", ha declarado el presidente Kassym-Jomart Tokayev durante la tercera reunión del Consejo para el Desarrollo de la Inteligencia Artificial, celebrada al margen del foro.
"La competencia ya no se limita a los recursos naturales, el capital y los mercados; ahora se extiende a la velocidad con la que puede mejorar la eficiencia de la producción", ha subrayado Tokayev.
El sector informático del país ya se está expandiendo al exterior. Las exportaciones de servicios de TI superaron los 860 millones de euros el año pasado, mientras que las soluciones digitales kazajas se utilizan ya en más de 100 países.
El ministro de Desarrollo Digital, Zhaslan Madiyev, ha señalado que Kazajistán está desarrollando las cinco capas de la economía de la IA, desde la infraestructura energética, los chips y las plataformas en la nube hasta los modelos lingüísticos y las aplicaciones.
"Vemos el mayor potencial para Kazajistán en la IA aplicada: en crear y escalar soluciones que aumenten la eficiencia de la economía y de las empresas, así como la calidad de la vida diaria de las personas", ha afirmado Madiyev.
El mercado potencial es considerable. Madiyev ha citado estimaciones que sitúan el mercado global accesible de la IA en más de 43 billones de euros.
La IA en la fábrica
El Informe sobre el Desarrollo Industrial de la ONU de 2026 identifica la IA como una de las cinco megatendencias transformadoras que están redefiniendo la economía mundial.
Para Kazajistán, esto es relevante porque el país intenta reducir su dependencia de las materias primas e incrementar la proporción de producción con mayor valor añadido.
En los ocho primeros meses de este año, la producción industrial ha alcanzado casi 90.000 millones de euros, mientras que la industria manufacturera ha crecido un 8,4% interanual, según Tokayev.
Pero mantener ese crecimiento exigirá algo más que aumentar los volúmenes de producción.
"Para mantener altas tasas de crecimiento económico, debemos aumentar la productividad laboral, modernizar la base industrial y ampliar la producción de bienes de alto valor añadido", ha indicado Tokayev.
La IA podría ayudar a las empresas a lograrlo permitiendo que los ingenieros tomen decisiones más precisas, automatizando procesos y proporcionando a los directivos información en tiempo real sobre la producción.
En la reunión del Consejo para el Desarrollo de la IA, Tokayev ha encargado al Gobierno que identifique empresas para una transformación integral con IA, acelere el paso de los proyectos piloto a las aplicaciones comerciales, desarrolle bases de datos industriales y reduzca los riesgos para los inversores.
Formar a las personas detrás de la tecnología
Pero la infraestructura de IA por sí sola no creará una economía de IA. Kazajistán también necesita personas capaces de desarrollarla y utilizarla.
Lee Kai-fu sostiene que los temores a que la IA destruya empleo pasan por alto un cambio más importante: los trabajadores que aprendan a utilizar la IA de forma eficaz podrían tener ventaja sobre quienes no lo hagan.
"La gente siempre se pregunta cómo puedo conseguir un trabajo. La IA me está quitando el trabajo. No es así, porque es quien sabe utilizar la IA quien puede ganar más dinero", ha señalado.
Esa filosofía ya se está incorporando al sistema educativo de Kazajistán.
El foro ha servido para lanzar Qazaq AI Research University (QAIRU), la primera universidad de investigación especializada del país centrada en la inteligencia artificial y la primera universidad habilitada con IA en Asia Central.
"Qazaq AI Research University está llamada a convertirse no solo en un centro de formación de especialistas altamente cualificados, sino también en un polo líder de investigación aplicada. Todo su programa de investigación debe estar directamente alineado con las necesidades prácticas del desarrollo económico", ha afirmado Tokayev.
La universidad empezó a operar el 1 de septiembre con 528 estudiantes de grado y posgrado. Sus programas abarcan aprendizaje automático, IA física, IA industrial y sistemas inteligentes, ingeniería y seguridad de sistemas de IA, sistemas aéreos no tripulados inteligentes y derecho digital.
Los estudiantes también utilizan la IA a lo largo de su formación, incluso para los trabajos académicos, las clases, la planificación de horarios y el seguimiento de sus progresos.
El reto de la infraestructura
Las ambiciones de Kazajistán, sin embargo, se enfrentan a desafíos que van mucho más allá de la educación.
Una investigación del MIT Kuo Sharper Center for Prosperity and Entrepreneurship (MIT KSC) ha evaluado el grado de preparación para la IA en cuatro países de Asia Central y Azerbaiyán, analizando la regulación, la infraestructura, el capital humano, los programas académicos y la adopción por parte del sector privado. Los investigadores entrevistaron a 650 startups y 130 empresas.
La región cuenta con un fuerte apoyo político a la IA, pero el acceso a la infraestructura crítica sigue siendo una limitación.
"Observamos que Asia Central está construyendo rápidamente su propia infraestructura para la IA. Vemos una fuerte voluntad política respaldada por financiación en IA, tanto en infraestructura como en programas académicos. Pero, al mismo tiempo, vemos algunas grandes limitaciones, como el acceso a microchips", ha explicado Shamil Ibragimov, director de investigación del MIT KSC.
La electricidad podría convertirse en otro cuello de botella a medida que crece la demanda de centros de datos.
"Una de las principales limitaciones es el déficit de electricidad en la región. La mayoría de los países de la región se enfrentan al dilema de decidir cómo utilizar la capacidad eléctrica, si construir más centros de datos o centrarse en el público general?"
El problema ilustra la dimensión física de la carrera por la IA. Los algoritmos son digitales, pero dependen de chips, centros de datos, infraestructura en la nube y grandes cantidades de electricidad fiable.
Del foro a la transformación económica
La magnitud de AI & Digital Bridge refleja el creciente interés de Kazajistán por el sector. El foro ha atraído a unas 25.000 personas, 300 ponentes y casi 200 startups y empresas de TI, y se han firmado 62 memorandos y acuerdos.
El evento ha formado parte del programa AI Month, que se desarrolla del 23 de septiembre al 23 de octubre, e incluyó los AI & Digital Bridge Awards 2026 y la final de Astana Hub Battle. Cuatro startups ganaron 21.500 euros cada una, mientras que otras empresas participantes lograron financiación de hasta 170.000 euros.
Pero la verdadera importancia del foro va más allá de los acuerdos y los anuncios.
Kazajistán intenta convertir la IA de un sector tecnológico en una infraestructura económica, capaz de aumentar la productividad, reforzar la industria manufacturera, crear nuevas empresas y cambiar la forma de trabajar de la gente.
Que esa estrategia tenga éxito dependerá menos del número de proyectos de IA que ponga en marcha el país que de que esas tecnologías lleguen a las fábricas, las empresas, las universidades y la vida cotidiana.