Los líderes separatistas prometen seguir luchando y advierten de que el partido que gobierna la provincia podría dividirse por este asunto.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha celebrado la rotunda negativa de Alberta a avanzar hacia la independencia, y ha señalado que la provincia ha optado por la unidad nacional en un momento de creciente presión desde Washington.
"El 19 de octubre, los habitantes de Alberta tomaron una decisión clara. Eligieron la unidad, construir juntos y cuidarse unos a otros. Por encima de todo, los habitantes de Alberta eligieron Canadá", afirmó Carney en un comunicado este martes.
Con más de un millón de votos escrutados, el 77% se ha decantado por seguir en Canadá, según los resultados extraoficiales de 'Elections Alberta'. La votación de este lunes no fue un plebiscito directo sobre la independencia. Una victoria de los separatistas habría puesto en cambio a esta provincia occidental en la senda de un referéndum vinculante sobre la salida de Canadá.
El resultado supone un espaldarazo para Carney, que creció en Alberta y había pedido un desenlace contundente mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, libra una guerra comercial contra Canadá y amenaza con convertirlo en el 51º estado de EE.UU.
Alberta, bastión conservador con las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo, lleva mucho tiempo resentida con el Gobierno federal en Ottawa, sobre todo por la gestión de su industria petrolera. La primera ministra de la provincia, Danielle Smith, ha acusado al predecesor de Carney, Justin Trudeau, de intentar frenar la producción de petróleo para impulsar su agenda climática.
Los partidos separatistas solían obtener solo entre el 1% y el 2% de los votos, pero la indignación por las restricciones por la COVID-19 ha contribuido a dar impulso al movimiento. Smith se opone a la independencia, pero convocó el referéndum presionada por separatistas dentro de su partido United Conservative Party. "Los habitantes de Alberta han votado por una Alberta más fuerte dentro de un Canadá unido", publicó en las redes sociales.
La campaña separatista despertó el interés de aliados de Trump. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, describió Alberta como un socio natural de Estados Unidos, y el multimillonario Elon Musk escribió en X que la provincia debería separarse. Líderes separatistas también se reunieron con responsables del Departamento de Estado estadounidense.
Thomas Lukaszuk, ex viceprimer ministro que encabezó la campaña 'Forever Canadian' contra la separación, dijo a sus seguidores: "Somos un país sólido que está unido de costa a costa a costa".
Los separatistas insisten en que su causa no ha terminado. Jeffrey Rath, uno de los dirigentes del Alberta Prosperity Project, aseguró que la presión a favor de la independencia continuará. "Hemos aprendido muchas lecciones de esta lucha", dijo.