Última hora

Última hora

Praga apuesta por una integración de los refugiados a largo plazo

Leyendo ahora:

Praga apuesta por una integración de los refugiados a largo plazo

Praga apuesta por una integración de los refugiados a largo plazo
Tamaño de texto Aa Aa

2.558 beneficiarios de protección internacional. Ese es el número de refugiados que acoge la República Checa.

En este país en pleno crecimiento, los refugiados pueden ser una baza. Pero persiste una opinión pública negativa y escepticismo hacia las políticas europeas de cuotas.

Visitamos el centro Zastavka, el primer punto de recepción para los solicitantes de asilo.

"En nuestro centro, la mayoría de los refugiados provienen de las antiguas repúblicas soviéticas, principalmente de Ucrania, Armenia, Georgia y Azerbaiyán. No hay mucha gente de Oriente Próximo. A veces tenemos refugiados de Vietnam, África, pero no representan ni siquiera un tercio de las personas que acogemos", explica Josef Sekerka, de la Administración de Refugiados del Ministerio del Interior.

En los países del Grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, Eslovaquia y la República Checa) no se ha aplicado el sistema de cuotas propuesto por Bruselas. Dicha redistribuación ha sido, de hecho, un fracaso: solo 33.702 demandantes de asilo llegados a Grecia e Italia han sido reubicados en otros países. El objetivo era 120.000.

Praga está centrando sus esfuerzos en una integración a largo plazo, tal y como explica Adela Jureckova, de la organización People in Need: "Recientemente hemos presentado un estudio comparando las políticas de integración de estos cuatro países, que muestra que la República Checa es el único que tiene un enfoque sistemático a largo plazo para la integración".

"Hacen falta 180.000 personas en el mercado laboral... Y los refugiados, o los extranjeros en general, también podrían venir a la República Checa para que las empresas puedan crecer".

La Unión Europea (UE) debe lograr en los próximos meses un compromiso sobre la reforma del sistema de asilo y de política migratoria, incluyendo cambios profundos en la Convención de Dublín, que estipula que corresponde al primer país de llegada examinar las peticiones de asilo. La Unión sigue dividida al respecto.