Las autoridades de Estados Unidos afrontaron una nueva tensión en Minneapolis la noche del jueves, después de que cientos de personas marcharan por una de las principales vías de la ciudad para protestar por un tiroteo mortal.
La protesta se produjo tras la muerte de Renee Good, una mujer de 37 años que fue alcanzada por un disparo el miércoles durante una operación de control migratorio en la que participaba un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Los manifestantes corearon "ICE out now" y portaron pancartas que acusaban a la agencia de violencia, en unas calles que ya registraron disturbios tras la muerte de George Floyd.
El tiroteo sucedió mientras la Administración Trump impulsaba una mayor dureza en la ofensiva contra la inmigración. El FBI se ha hecho cargo de la investigación, en la que anteriormente participó la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota. Las autoridades estatales aseguran que quieren determinar si el uso de la fuerza estuvo justificado.
Los responsables municipales pidieron que los agentes federales abandonaran Minneapolis. Algunos colegios cancelaron las clases por precaución, mientras los vecinos se congregaron para exigir responsabilidades.