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La 'Brigada del frío' de Bruselas

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La 'Brigada del frío' de Bruselas

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Son las siete de la tarde en Bruselas y el termómetro marca cinco grados bajo cero. Guido y Chris, dos policías vestidos de paisano, inician a pie su ronda nocturna.

"Señor, somos policías", se dirigen con voz amable a un hombre que duerme en la calle. ¿Quiere que pidamos una habitación para usted?, añaden, esta vez en inglés.

Los policías proponen a un hombre pasar la noche en un refugio

Estos dos agentes forman parte de una unidad única en Bélgica, una 'brigada del frío' encargada de auxiliar a las personas sin hogar y convencerlas de que pasen la noche en un centro de acogida.

"Siempre hay un poco de psicología -nos explica el inspector Chris Van de Haute-. He hablado con ese hombre 5 o 10 minutos, no más, porque he comprendido que no quería. Pero si veo que es alguien que lo necesita de verdad, insisto".

Hay noches que consiguen convencer hasta a 10 personas de que duerman en un refugio. No obligan a nadie, salvo si es la vida de un menor la que está en juego.

"Los niños no tienen más remedio que seguir a sus padres y dormir también fuera, pero ellos no lo han elegido", nos dice el inspector Guido Geeraerts.

Guido y Chris, policías de la brigada del frío

Noche tras noche van ganándose la confianza y el aprecio de las personas a las que auxilian. Cerca de una estación de tren, una anciana nos cuenta cómo los policías de la brigada ya forman parte de su vida cotidiana. "Siempre pasan, todos los días, todos los días. Siempre vienen a saludarme", asegura.

Esta señora, de 86 años, ha aceptado la oferta de los agentes y pernoctará en un centro. Sin embargo, junto a ella, otro joven dice que prefiere la calle.

"En los centros, hay muchos robos -afirma-. Hay muchas enfermedades. Por eso, prefiero evitarlos. Prefiero dormir aquí y al menos estoy tranquilo".

Una persona de cada dos aprovecha la mano tendida de los policías. En ese momento, comienza otro trabajo para ellos, conseguir encontrar una cama libre en algún lugar.

"Sí, tenemos una plaza para este señor. Se lo he propuesto y ha aceptado, así que hemos hecho un buen trabajo", dice contento Chris Van de Haute.

Pero la noche no ha terminado y los dos inspectores siguen recorriendo las calles para tratar de salvar del frío a los más vulnerables.