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Crisis en Nicaragua: Daniel Ortega "se queda" y se niega a convocar elecciones anticipadas

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Crisis en Nicaragua: Daniel Ortega "se queda" y se niega a convocar elecciones anticipadas

Crisis en Nicaragua: Daniel Ortega "se queda" y se niega a convocar elecciones anticipadas
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"¡Se queda! ¡Se queda! ¡El comandante se queda!" fue el eslogan más coreado en la gran marcha por la paz que recorrió Managua el pasado sábado, un evento que congregó a miles de personas de todo el país y que puso de manifiesto la capacidad de movilización que mantiene el Gobierno. Sin embargo, el presidente, Daniel Ortega, no solo se queda, sino que además descarta convocar elecciones anticipadas para poner fin a la grave crisis política y social que atraviesa Nicaragua desde hace tres meses y que ha dejado más de 300 muertos y numerosos heridos.

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Muchos orteguistas portaban carteles con eslóganes en favor de la pazREUTERS/Oswaldo Rivas

Arropado por la multitud, el viejo guerrillero, que no hacía una aparición pública desde el pasado 30 de mayo, arremetió contra la oposición, a la que acusó de golpista y de no acatar las normas democráticas. Ortega responsabilizó de la muerte de manifestantes en las protestas antigubernamentales a "personas" que pagan a los pandilleros "para la maldad". Nada dijo de sobre las acusaciones vertidas contra su gobierno por la ONU y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, que lo acusan de graves violaciones de los derechos fundamentales, entre estas, "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país". Amnistía Internacional también ha criticado con dureza las tácticas para acallar las protestas.

Junto a Ortega estaba su esposa y vicepresidenta del país, Rosario Murillo, quien, refiriéndose a la oposición, afirmó en tono amenazador que la justicia se encargará de los terroristas y de quienes los financian.

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Entre los manifestantes había numerosos exguerrillerosREUTERS/Oswaldo Rivas

Aunque la consigna era "la paz", varios manifestantes se mostraron violentos con la oposición y con los profesionales de la información. Varios miembros de la prensa internacional que trataban de informar de lo que estaba ocurriendo fueron agredidos a escasos metros de las fuerzas policiales sin que los agentes hicieran nada por evitarlo.

Tras la manifestación por la paz, dos ciudades son atacadas

Por EFE

Dos ciudades del Pacífico de Nicaragua amanecieron este domingo bajo fuertes ataques de las "fuerzas combinadas" del Gobierno, que penetraron de forma masiva con armas de guerra, para desmontar las manifestaciones contra el presidente Daniel Ortega.

Cientos de hombres ataviados con armas de guerra, entre policías, parapolicías, antimotines, paramilitares y grupos de choque oficialistas, invadieron las ciudades de Diriamba y Jinotepe, transportados en camionetas Toyota Hilux, junto con maquinaria pesada con capacidad para derribar paredes, denunciaron los manifestantes "autoconvocados".

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desaprobó el ataque, ocurrido tan sólo horas después de que uno similar en Matagalpa, en el norte de Nicaragua, dejara al menos un muerto.

"Sigue la represión en Nicaragua. Grupos armados progubernamentales apoyados por la Policía entran en las ciudades de manera masiva. Tiroteos y ráfagas de balas. Ayer Matagalpa. Ahora alrededores de Jinotepe y Diriamba. Estado está incumpliendo su deber de desmantelar a las turbas", dijo el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, quien se encuentra en Nicaragua.

El ataque ocurre un día después de que Ortega afirmó que continuará "luchando por la paz, para que desaparezcan de toda Nicaragua esos lugares" donde hay manifestaciones en su contra.

Tanto la CIDH, como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) han responsabilizado al Gobierno nicaragüense de graves violaciones a los derechos humanos.

Entre las violaciones destacan "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", según la CIDH, y que el Gobierno de Nicaragua ha rechazado.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente, que ha dejado más de 310 muertos menos de tres meses.

Los nicaragüenses esperan superar la crisis en un diálogo nacional entre el Gobierno y la Alianza Cívica que representa a la población, previsto a reiniciar el próximo lunes.

Las protestas contra el Gobierno comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.