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Viaje al corazón del Sahel, donde el desierto es más mortal que el Mediterráneo

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Viaje al corazón del Sahel, donde el desierto es más mortal que el Mediterráneo

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En Níger, país de tránsito para muchos migrantes de África Occidental en su ruta hacia Libia para alcanzar Europa, los traficantes de personas continúan su actividad pese a una ley contra la inmigración irregular. Es el resultado de la externalización de la gestión de la migración fuera de las fronteras europeas.

Cada semana, una caravana de vehículos 4x4 procedente de Libia llega al puesto de control fronterizo de Agadez, en Níger, lapuerta de África del Oeste hacia el Sahara. En el interior de los coches hay trabajadores nigerinos que huyen de la violencia en Libia, pero la mayoría de ellos son migrantes que vienen de otros países africanos. Muchos de ellos intentaron anteriormente cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa.

Lee: Convoyes cargados de migrantes atraviesan Níger hasta Libia

Mohamed ha organizado un convoy. Este antiguo tuareg se denomina a sí mismo como una de las figuras del negocio de la migración en Agadez, una actividad que fue próspera durante un tiempo pero que es ilegal desde hace dos años, cuando se aprobó una ley contra la inmigración irregular.

Para compensar las pérdidas éconómicas que suponían estas actividades, la Unión Europea ha financiado varios proyectos. Sin embargo, Mohamed se niega a renunciar a su medio para ganarse la vida.

Mohamed Tchiba, traficante de personas:"Soy traficante, incluso ahora sigo siéndolo. He oído que en la ciudad nos dan algo para que dejemos este trabajo, pero nadie nos ha dado nada. No conozco otro trabajo que este."

La policía confisca a menudo los vehículos a los contrabandistas, símbolo de la lucha contra la inmigración irregular. Pero la población local no está de acuerdo con la medida. Desde la entrada en vigor de la ley, la economía se ha ralentizado, y el cierre de las minas de oro de la región tampoco ha ayudado.

En Agadez visitamos la asociación de los "antiguos actores de la migración". Su presidente nos presenta a un antiguo traficante de personas. Tras haber cesado su actividad, se ha beneficiado del programa europeo de ayuda a la reconversión. Abdouramán tiene en su local sillas, marmitas y altavoces que alquila en fiestas y celebraciones. Sin embargo, si bien antes podía ganar cerca de 800 euros en una semana, ahora gana unos 30.

Pese a todo, Abdouramán forma parte de unos pocos afortunados. De entre las 7.000 personas que fueron seleccionadas, menos de 400 se han podido beneficiar de las ayudas a la reconversión: unos 2.000 euros por proyecto, una cantidad que no es suficiente para salir del paso, señala el presidente de la asociación, Bachir Amma: "Nosotros hemos respetado la ley. Ya no trabajamos como contrabandistas, pero ahora el estado de Níger y la Unión Europea nos han abandonado. La gente se queda aquí, tienen familias, hijos, pero no tienen nada.Podemos comer gracias a nuestros ahorros. Hoy podemos comer gracias al dinero que ganamos antes. La situación es muy complicada para nosotros", explica.

Al día siguiente vemos de nuevo a Abdouramán. Acaba de entregar su material a Abba, un cliente que también fue traficante de personas y que ahora es taxista. Abba celebra el nacimiento de su primer hijo, la ocasión perfecta para olvidar por unas horas los problemas del día a día.

Europa debe tener una relación con los países africanos basada en la emisión de visados conforme a las necesidades de las empresas europeas

Mohamed Bazoum Ministro del Interior de Níger

Esta fiesta es la ocasión para los 'talibés' (niños de la calle) de tener un poco de comida. Estos niños son cada vez más numerosos en las calles de Agadez.

La Unión Europea se ha comprometido a destinar más de mil millones de euros a la ayuda al desarrollo en un país clasificado como uno de los más pobres del mundo.

Además, Níger es uno de los principales beneficiarios de los fondos europeos de emergencia creados en 2015 para evitar las causas de la migración en África. Unos fondos que para el vicepresidente de la región de Agadez no son más que el precio de la ley contra la inmigración irregular, la cual solo responde a los intereses europeos.

Aklou Sidi, vicepresidente de la región de Agadez:"En primer lugar, los fondos no son suficientes. Si nos fijamos, Turquía ha recibido mucho más dinero que Níger, e incluso los grupos armados en Libia han recibido más dinero que Níger. Hoy somos el pozo sin fondo al que se dirigen demandantes de asilo, refugiados, migrantes, y los que son expulsados. Agadez es un callejón sin salida, un abismo."

Situado en el corazón de la región del Sahel, Níger acoge a unas 300.000 personas desplazadas y refugiados que huyeron de los conflictos en las fronteras del país.

Visitamos un centro gestionado por la Organización Internacional para las Migraciones que acoge a los migrantes que han aceptado regresar a sus países de origen. Sin embargo, las demandas a veces llevan varios meses, y el centro está saturado.

Lincoln Gaingar es el coordinador del centro:"El 80% de los migrantes no tiene ningún documento de identificación. Eso significa que después del registro tenemos que pasar por el procedimiento de autorización de viaje, y tenemos que coordinarnos con las embajadas y consulados de cada país. Ese es el principal reto al que nos enfrentamos cada día.

En esta área hay unas 1.000 personas, cuando en realidad tendríamos que recibir a unas 400 o 500. Todos esos colchones están aquí porque la gente tiene que dormir fuera, ya que estamos por encima de nuestras capacidades. Mucha gente está esperando del otro lado, así que necesitamos que estas personas se puedan ir lo antes posible para que puedan venir otros."

Para muchos de los pasan por Níger, volver a sus casas no es una opción. Entre ellos, cientos de sudaneses, atendidos por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. Muchos huyen del conflicto de Darfur y de los abusos de los centros de detención libios.

Algunos esperan desde hace meses una respuesta a su demanda para obtener el estatus de refugiado. Baderdén sueña con poder completar sus estudios de veterinaria en Occidente:

"Desde qué acabé mi formación universitaria, he perdido casi la mitad de mi vida debido a las guerras, viajando de Sudán a Libia. No quiero volver a perder mi vida de nuevo. Es hora de comenzar una nueva vida, de trabajar, de tener una educación. Quedarme en Níger para no hacer nada o quedarme por mucho tiempo...no es bueno para mí."

La única perspectiva a corto plazo para estos hombres es escapar del hacinamiento en este centro de acogida. Debido al gran número de candidatos para obtener el asilo, ACNUR ha abierto otro centro en el exterior de la ciudad. Allí encontramos a Ibrahim, también sudanés. Ibrahim pasó por los campos de refugiados del Chad, y por Libia...hace 20 años.

La agencia de la ONU para los refugiados lanzó el año pasado un plan para evacuar de manera urgente a varias personas de las cárceles libias. Acogidos en Niamey, la capital nigerina, esperan a ser reubicados en otros países. Tras haber huido de Somalia, algunas mujeres sufrieron torturas en los centros de detención libios. Ahora esperan un permiso para ir a Francia.

Una decena de países, la mayoría europeos, se han comprometido a acoger a unos 2.600 refugiados evacuados de Libia. Sin embargo, menos de 400 han sido reubicados hasta la fecha.

La lentitud de los países para respetar sus compromisos ha decepcionado al gobierno nigerino. Pero lo que más deplora su ministro del Interior es la falta de clarividencia de Europa para frenar la inmigración irregular.

Mohamed Bazoum, ministro del Interior de Níger:"Estoy a favor de un cierto control, pero sobre todo estoy a favor de que los países europeos trabajen juntos para promover otra relación con los países africanos, una relación basada en la emisión de visados en función de las correspondientes necesidades de las empresas en Europa. Debido a que este trabajo no se está haciendo bien, hemos acabado aceptando que la única migración posible es la migración ilícita."

En 2015, entre 5.000 y 7.000 migrantes salían hacia Libia cada semana. Hoy esta cifra es 10 veces menor, según las autoridades nigerinas, pero el tráfico continúa por rutas distintas, cada vez más peligrosas.

En Agadez se dice que el desierto se ha vuelto más mortal que el Mediterráneo.

A falta de alternativas, algunos traficantes han retomado sus actividades, incluso corriendo el riesgo de ir a la cárcel.

"Esta ley es como si nos hubieran puesto un cuchillo en el cuello para degollarnos. Algunos están en prisión, otros se han ido del país y otros lo han perdido todo", dice uno de los contrabandistas.

Llegamos a uno de los antiguos lugares de tránsito donde los migrantes se reunían justo antes de salir hacia Libia, cuando era posible. Desde entonces, el edificio ha sido destruido. Ahora apenas hay clientes y el precio de la travesía se ha triplicado. Además del riesgo de ser detenidos por la policía y el ejército, hay que escapar de los traficantes de armas y drogas que cruzan el desierto.

"Hay gente armada por todos los lados. Tenemos que tomar rutas alternativas para evitar las zonas en las que están esas personas. Sabemos que es peligroso. Pero en nuestras casas, la situación es más grave ya que no podemos alimentar a nuestras familias. Ese es el peor de los peligros", señala este otro traficante.

Entramos en uno de los guetos a las afueras de Agadez, donde los candidatos para viajar a Europa a través de Libia se esconden hasta que los traficantes los recojan. Nos indican una casa donde un grupo de jóvenes espera a que su traficante organice el viaje. Todos intentaron atravesar el desierto pero fueron abandonados por sus conductores, que huían de las patrullas del ejército. Después fueron rescatados en el último momento, pero varios de sus compañeros de ruta murieron de sed o de agotamiento.

Mohamed Baldé, demandante de asilo de Guinea-Bisáu:"El desierto es un riesgo demasiado grande. Muchos han muerto, pero aún así, la gente no se desanima. ¿Por qué siguen viniendo? No tienen más que hacerse la pregunta...Cada vez que hay una reunión entre dirigentes de los países africanos y de los países europeos con el fin de dar dinero para que no lleguen más migrantes, nosotros lo consideramos un crimen porque están obedeciendo a sus intereses y no a los intereses de nuestro continente. Para frenar la inmigración, lo que tienen que hacer es invertir aquí en África, en las empresas, para que los jóvenes puedan trabajar."

Drogba Sumaru, demandante de asilo de Costa de Marfil :"No se trata de dar dinero a la gente o de enviar a las tropas al desierto, o de secuestrar a los barcos en el Mediterráneo para poner fin a la inmigración. Todo eso no conseguirá nada y la inmigración seguirá existiendo. Son miles de jóvenes los que están ahí afuera y cada vez se ven obligados a irse porque no hay nada que hacer. Nada les retiene en sus países. Cuando piensen en el sufrimiento de sus familias o cuando piensen que no tienen un futuro, estarán dispuestos a todo. Siempre estarán dispuestos a arriesgar sus vidas. Es así."