La muerte de un oficial francés en un ataque con dron en Irak ha reavivado el temor a una mayor implicación de Francia en el conflicto con Irán y a posibles atentados en territorio francés.
Cuando el oficial francés Arnaud Frion, de 42 años, murió el jueves por la noche tras un ataque con dron contra la base kurda de Mala Qara, cerca de Erbil, el suceso abrió un interrogante que va más allá del propio incidente: ¿Qué implica para la estrategia de Francia en la región? ¿Podría empujar a París hacia una mayor implicación militar en Irak y Oriente Próximo, o incluso hacia la operación en curso contra Irán?
'Euronews' ha consultado a dos expertos franceses para analizar las posibles consecuencias.
Frédéric Encel es un geopolitólogo especializado en Oriente Próximo y en las alianzas de seguridad occidentales. En su último libro, 'La guerre mondiale n'aura pas lieu' ('No habrá guerra mundial'), cuestiona las narrativas catastrofistas sobre un conflicto global.
Por su parte, Jean-Marc Vigilant es investigador asociado del IRIS (Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas) y general de división retirado de las Fuerzas Aéreas y Espaciales francesas. Durante su carrera dirigió las fuerzas francesas desplegadas en la Operación Chammal en Irak y Siria.
¿Ordenó Irán el ataque?
"Existe claramente un vínculo con Irán. Teherán reprocha a Francia su 'neutralidad benévola' dentro de la coalición estadounidense-israelí", explica Encel. Según el experto, el régimen iraní también responsabiliza a París de su alianza de defensa con Emiratos Árabes Unidos y de haber interceptado misiles iraníes que atravesaban el espacio aéreo jordano rumbo a Israel en 2024 y 2025.
Vigilant coincide en que existe una conexión indirecta. "Estos grupos intentan atacar intereses estadounidenses en la región, e Israel, por supuesto, pero también a los países que acogen fuerzas estadounidenses. Ahora están ampliando sus objetivos a los aliados de esos países, incluida Francia", señala.
Las milicias chiíes respaldadas por Irán en Irak han atacado en numerosas ocasiones a las fuerzas de la coalición internacional, incluidas las tropas francesas desplegadas en el marco de la Operación Chammal, una misión militar lanzada en 2014 para frenar la expansión del llamado Estado Islámico y apoyar al Ejército iraquí.
Desde entonces, Francia ha sido el segundo mayor contribuyente a la coalición, con despliegues terrestres, aéreos y navales. En coordinación con el Gobierno iraquí, la operación sigue proporcionando apoyo militar, entrenamiento y asesoramiento a las fuerzas locales que combaten al grupo yihadista.
"Todas las fuerzas de Chammal desplegadas en la región, especialmente en Irak, han sufrido este tipo de ataques, sobre todo en Bagdad", recuerda Vigilant, que comandó personalmente las tropas francesas allí entre 2018 y 2019. "Erbil es un frente más reciente, pero en Bagdad todos soportamos el fuego de las milicias chiíes proiraníes en territorio iraquí. Esto no es algo nuevo".
Según el general retirado, la estrategia iraní consiste en escalar la tensión en varios frentes como respuesta a los ataques contra su territorio. El objetivo sería abrir una brecha entre los Estados del Golfo y los países europeos, por un lado, e Israel y Estados Unidos por otro, presionando a los primeros para que exijan el fin de las ofensivas contra Irán.
Sin embargo, Vigilant cree que esa estrategia puede estar teniendo el efecto contrario. "Con estas acciones constantes han logrado casi lo opuesto: han creado un frente más unido en su contra. Al atacar deliberadamente a países que no tenían intención de enfrentarse a ellos, como Emiratos Árabes Unidos o Qatar, han provocado una mayor cohesión entre sus adversarios".
¿Se convierte Francia en un objetivo?
El viernes, el grupo iraquí proiraní Ashab al Kahf, aunque no reivindicó el ataque del jueves contra la base francesa, difundió un comunicado en el que advertía de que "todos los intereses franceses en Irak y en la región" pasarían a ser objetivos, incluidas las tropas terrestres y el portaaviones Charles de Gaulle.
Encel considera la amenaza creíble y advierte de que podría extenderse más allá de Irak. "Irán y sus aliados, incluido Hezbolá, ya organizaron atentados contra Francia en los años 80, no solo en Líbano sino también en territorio francés", recuerda. "Por desgracia, eso podría volver a ocurrir. Podrían producirse nuevos intentos de atentado, tanto en la región como en la propia Francia".
Vigilant también reconoce la existencia de un vínculo entre los escenarios de operaciones exteriores y la seguridad en territorio nacional. "El riesgo existe y la amenaza está presente. Desde el inicio de los ataques israelo-estadounidenses, el ministro del Interior ordenó elevar el nivel de alerta en todo el país, especialmente en los lugares sensibles", explica.
"Si los iraníes detectan una oportunidad, es probable que intenten aprovecharla. Por eso debemos mantenernos vigilantes y adoptar una postura defensiva firme", dice.
La amenaza de Ashab al Kahf
Fundado en 2019, Ashab al Kahf, que en 2024 adoptó el nombre de Kataib Sarkhat al Quds, es un oscuro grupo armado chií iraquí que respalda abiertamente a Irán y ataca tanto a las autoridades iraquíes como a las fuerzas kurdas.
Los analistas consideran que forma parte de una red más amplia de milicias apoyadas por Teherán que pueden activarse en distintos puntos de la región y que suelen operar con unidades pequeñas y móviles capaces de realizar ataques rápidos.
Sus ofensivas contra tropas occidentales en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí se han intensificado en los últimos meses. Según las autoridades locales, el territorio fue objeto de decenas de ataques con drones y misiles en un solo día, incluido uno contra una base italiana el jueves, aunque sin causar víctimas.
Vigilant afirma que estas milicias disponen de medios suficientes para amenazar a las fuerzas francesas y estadounidenses desplegadas en la zona. "En mi experiencia, utilizaban cohetes lanzados desde camionetas para realizar fuego indirecto contra los campamentos de la coalición", explica. "Disparaban y se marchaban rápidamente, lo que hacía muy difícil interceptarlos".
Aunque los radares contra-batería permiten detectar el origen de los disparos a partir de la trayectoria de los proyectiles, incluso las fuerzas iraquíes que cooperaban con la coalición tenían dificultades para localizar a los tiradores. En los últimos años, además, estos grupos han incorporado drones a su arsenal, lo que añade una nueva dimensión a su capacidad ofensiva.
El próximo paso de Francia
El viernes, el presidente francés Emmanuel Macron insistió en que Francia no está en guerra con ningún país y describió su presencia en Oriente Próximo como puramente defensiva. Tras calificar de "inaceptable" el ataque en el que murió Arnaud Frion, subrayó que las tropas francesas operan dentro de una coalición internacional contra el terrorismo y en apoyo de la soberanía de Irak.
Macron evitó detallar posibles respuestas militares, pero ¿qué opciones tiene ahora Francia? Encel considera que Francia es "el único Estado europeo capaz de infligir daños significativos" a las milicias proiraníes. "París no puede eliminar por sí sola a todos estos grupos —del mismo modo que el Estado Islámico nunca fue destruido completamente por medios militares—, pero sí tiene capacidad para imponer costes elevados y responder a sus ataques", afirma.
Aun así, el experto no cree probable que Francia se sume formalmente a la operación estadounidense-israelí contra Irán. Dado que el ataque fue atribuido a una milicia y no directamente al Estado iraní, es más probable que París se centre en grupos concretos en lugar de escalar hacia una confrontación directa con Teherán. "Creo que Francia responderá contra esa milicia específica y no necesariamente contra el Estado en cuyo nombre dice actuar", sostiene.
En virtud de un tratado de defensa firmado en 2009, Emiratos Árabes Unidos podría invocar una cláusula de defensa colectiva si se considera atacado, ya que los recientes ataques iraníes han causado víctimas entre sus ciudadanos. "Si Emiratos activara esa cláusula, Francia estaría legalmente obligada a intervenir en su defensa", advierte Encel.
No obstante, el experto relativiza ese escenario. Dada la magnitud de la campaña militar estadounidense e israelí, una intervención directa francesa contra Irán difícilmente cambiaría el equilibrio sobre el terreno. "No veo cómo un ataque francés añadiría algo decisivo", concluye.
Vigilant coincide en que París mantendrá su enfoque defensivo, centrado en dos prioridades: proteger a los ciudadanos franceses y garantizar el cumplimiento de sus compromisos con los aliados. "Francia no se dejará arrastrar a una guerra que no ha elegido", afirma. "Seguirá defendiendo a sus nacionales y sus intereses. Y existen muchas formas de responder a una agresión que no pasan necesariamente por una intervención militar directa".