En Francia, las autoridades pusieron en alerta amarilla por ola de calor a varios departamentos del oeste del país a partir del mediodía del lunes, ya que las temperaturas se situaron muy por encima de las medias habituales para esta época del año. En Nantes, los termómetros alcanzaron en torno a los 34 o 35ºC, batiendo los récords locales de mayo, incluido el anterior máximo de 34,3ºC.
Al otro lado del canal, el Reino Unido registró su día de mayo más caluroso desde que existen registros nacionales. Las temperaturas llegaron a 34,8ºC en Kew Gardens, en Londres, superando el anterior récord de mayo de 32,8ºC establecido en 1922 e igualado en 1944.
Parques, fuentes y espacios públicos con sombra se llenaron de residentes y turistas que buscaban aliviar el calor, mientras las autoridades sanitarias instaban a mantenerse hidratados y a evitar las actividades al aire libre en las horas más calurosas del día.
Más al sur, los meteorólogos advirtieron de que las temperaturas en algunas zonas de España podrían situarse en torno a los 35ºC a finales de esta semana, con algunas regiones del interior en las que se espera que se acerquen o incluso superen ligeramente los 38ºC. Los pronosticadores describen estas condiciones como muy inusuales para finales de mayo y como una señal de unos episodios de calor temprano cada vez más frecuentes.
Los científicos señalan que el cambio climático está haciendo que las olas de calor en Europa sean más tempranas, largas e intensas. Durante este episodio de finales de mayo, las temperaturas llegaron a situarse hasta diez u 11ºC por encima de las medias estacionales en partes de Francia, el Reino Unido y España. Este calor ya se ha relacionado con varios casos de afecciones vinculadas a las altas temperaturas y con la muerte de un hombre que sufrió una parada cardiaca durante una carrera en París el fin de semana.