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El hito de volver a caminar

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El hito de volver a caminar

El hito de volver a caminar
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Hace unos años podía parecer un milagro pero hoy en día es una realidad. Es un hito en la ciencia, pacientes con daños en la médula ósea que vuelven a caminar. La investigación la han llevado a cabo la Escuela Politécnica Federal de Lausana y el Hospital Universitario de la misma ciudad suiza.

En total son siete pacientes los que han participado en el estudio llamado Stimo. Previamente ya en Estados Unidos se habían logrado avances en este tipo de lesiones con estimulación eléctrica. Pero la principal novedad es que ahora se ha conseguido que algunos de ellos consiguieran andar a pesar de que la mencionada estimulación no fuera continua,

Los cambios en sus vidas son gigantes desde el primer momento. Gert Jan Oskam asegura que "la sensación de poder andar en el laboratorio, de poder caminar, es impresionante".

La clave es una gran precisión en la colocación de unos electrodos en zonas clave de la médula espinal que permiten actuar sobre grupo musculares individuales de los piernas. "El hecho de que intente activar sus músculos y de que la estimulación eléctrica active la misma región de la médula espinal, esta coincidencia entre la entrada del cerebro y la estimulación, favorece el crecimiento de fibras nerviosas. exactamente en esta localización", explica el neurocirujano Grégoire Courtine

Los investigadores aseguran que el enfoque de una estimulación programada con precisión puede ser más eficaz que otra que sea coniinua, ya que esta última puede bloquear momentáneamente las señales residuales de las piernas al cerebro. La técnica se probó previamente con ratas primero y después con monos, funcionando en ambos casos.

Una caída en bicicleta dejo a Sébastien Tobler sin movimiento en sus extremidades inferiores. Explica que suele comparar su situación con la de estar retenido en el barro y cree que en unos tres años quizá podría volver a caminar con normalidad.

Las lesiones medulares suspenden la conexión neuronal con el cerebro. A pesar de esta situación, en muchos casos sigue existiendo una unión, aunque no permite el movimiento de la persona. Al menos, hasta ahora.