Última hora

Última hora

¿Y si Drácula estuviera enterrado en París?

Leyendo ahora:

¿Y si Drácula estuviera enterrado en París?

¿Y si Drácula estuviera enterrado en París?
Tamaño de texto Aa Aa

El cementerio parisino de Père Lachaise, lleno de mitos y leyendas, es el más visitado del mundo. Célebres personajes como Oscar Wilde, Edith Piaf, o incluso Jim Morrison están enterrados allí, y según el ‘vampirólogo’ Jacques Sirgent, una de las tumbas del mítico camposanto pertenecería al mismísimo Drácula.

En la mayoría de los 70.000 sepulcros del cementerio de Père Lachaise hay inscritos nombres y apellidos, muchos de ellos fácilmente reconocibles. Los cuerpos de importantes escritores franceses, artistas internacionalmente conocidos y caídos en las guerras mundiales comparten este espacio, convertido en un lugar de culto. Sin embargo, una tumba anónima llama la atención de los visitantes; vetusta, sobria pero elegante, donde solo se leen dos palabras: "Le Duc" (El Duque). Se trata de uno de los muchos símbolos que nos llevan a deducir que el conde Drácula estaría enterrado en la necrópolis más conocida del mundo.

La supuesta tumba de Drácula en Père Lachaise

Para Jaques Sirgent, considerado como el único ‘vampirólogo’ de Francia, son muchas las pruebas que lo demuestran. Durante una visita esotérica del cementerio, nos enseña también un pequeño detalle en la puerta de la tumba, que podría representar la marca de un murciélago.

"Marca de murciélago" en la parte inferior de la tumba de Drácula en el cementerio Père Lachaise.

Otra curiosidad es que la tumba se encuentra en el "Chemin de la Cave" (Camino del Sótano), una de las zonas más oscuras de todo el cementerio y el único lugar en donde no se vislumbra ninguna cruz.

"¿Casualidad? No lo sé, pero en todo caso, tiene sentido", nos repite Jacques a cada descubrimiento.

"Chemin de la Cave" (Camino del Sótano), donde se encuentra la tumba de Drácula.

Religión y ‘vampirología’, más similitudes que diferencias…

La posible presencia del vampiro más famoso de la historia moderna es solo uno de los muchos misterios que esconde este cementerio, que a menudo es escenario de ritos macabros. Y es que no solo Drácula detestaba las cruces; en una de las primeras tumbas del recorrido de la visita, Jaques nos muestra cómo algunos crucifijos no tienen cruz, ya que algunas personas la arrancan mediante un ritual, dejando solamente el Cristo.

El vampirólogo Jacques Sirgent con un crucifijo sin cruz, arrancada mediante un ritual.

Pero, ¿quién podría hacer algo así? « Alguien que cree en Dios pero que ne lo gusta», afirma el ‘vampirólogo’, quien tampoco cree en Dios, pero que sin embargo escribe sobre religión. De hecho, para él "la ‘vampirología’ comprende la historia de las religiones porque todas las religiones han conocido sacrificios humanos o animales. Y la vampirología es el estudio de la simbología de la sangre, en general".

Algunas de estas tétricas ofrendas se llevan a cabo, precisamente, en el cementerio de Père Lachaise. Si bien a menudo se trata de gatos negros, existen rumores de que también se llevan a cabo sacrificios humanos. ¿El lugar escogido? Los alrededores de la ‘tumba maldita’.

"Tumba maldita", en el cementerio Père Lachaise.

"Un día que paseaba por aquí, la vigilante del cementerio me dijo que no podía entrar, que podía hacerlo en cualquier otro sitio menos ahí", explica Jacques señalando la gran grieta que divide la tumba en dos. « Es evidente que la fisura no es resultado de un terremoto…" Jaques tiene su propia explicación… sobrenatural.

Anteriormente había disputas en el seno de familias con miembros masones y cristianos. En este caso, un familiar murió siendo ateo, por lo que los cristianos de su familia construyeron una capilla detrás de la tumba, lo que enfadó al familiar enterrado… que "separó y empujó" la capilla, provocando la grieta. La ‘tumba maldita’ se ha convertido en la tumba más peligrosa del cementerio, y ha conseguido intimidar incluso a los más atrevidos.

"No creo en los vampiros sino en las creencias de la gente"

Tras una explicación exhaustiva de varios fenómenos paranormales, Jaques afirma sin embargo, no creer en los vampiros. "Me intereso más en las causas que en los efectos" nos dice. "Evidentemente creo más en las personas que en los vampiros. Me interesan los comportamientos humanos". Con este tipo de visitas intenta presentar a los asistentes una serie de historias, anécdotas, y símbolos, "una simbología que finalmente puede ser interpretada de manera diferente por cada uno".

Para aquellos que consideran los vampiros como seres peligrosos, Jaques tiene su propia teoría: "Un vampiro no tiene alma, pero no es por ello que es un monstruo. Si los vampiros existen, no tienen por qué dar miedo. El vampiro es en realidad una criatura que el hombre crea para protegerse del mundo exterior. Y es de hecho un ser romántico, porque el vampiro viene a visitar a la gente que quiere".

Al fin y al cabo, Jaques estudia la ‘vampirología’ para conocer mejor al ser humano y el mundo en el que vivimos, donde para él es el lugar donde el mal está realmente presente…

Cementerio de Père Lachaise, en el distrito 20 de París.