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El legado de Sánchez: una España más social y un problema territorial sin resolver

El legado de Sánchez: una España más social y un problema territorial sin resolver
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REUTERS/Sergio Pérez
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Ocho meses y medio separan el momento en el que Pedro Sánchez accedió al poder tras la votación de una moción de censura contra Mariano Rajoy en el Congreso y el día en que esa misma cámara le forzó a acortar su mandato tras rechazar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

Respaldado por una veintena de partidos, el líder socialista conformó un Gobierno joven y con mayoría de mujeres, algo sin precedentes en la historia democrática de España. Pero, aunque fue aplaudida, la imagen del Ejecutivo se deterioró pronto por los escándalos que salpicaron a varios ministros. Dos de ellos renunciaron al cargo.

En el exterior, Sánchez tuvo su bautismo de fuego en la cumbre europea sobre la inmigración. Angela Merkel se vio gratamente sorprendida. Pedro Sánchez era un aliado para reforzar el eje antixenófobo e impulsar la solidaridad europea en el reparto de refugiados.

Pedro Sánchez charla con Angela Merkel durante la cumbre europea sobre la inmigración

Tres semanas después de aquel encuentro, España abría sus puertos al Aquarius, un buque con más de 630 migrantes, la mayoría de origen subsahariano, que nadie quería acoger... Esta medida, muy aplaudida por sus socios comunitarios, le acarreó numerosas críticas internas, ya que se temía que tuviera el temido "efecto llamada".

Consciente de que sobre su cabeza pendía la espada de Damocles del independentismo catalán, que terminaría pasándole una factura inabordable a cambio de su apoyo parlamentario, Sánchez multiplicó las iniciativas para dar un giro social a la acción del Gobierno y recompensar a los sectores más castigados por una década de austeridad presupuestaria. También comprometió un gasto adicional de casi 2.000 millones de euros destinados a Cataluña,que ahora ha quedado en el aire tras el rechazo de los presupuestos.

Pedro Sánchez aceptó que Quim Torra acudiera a la Moncloa luciendo un lazo amarillo

A golpe de decreto aumentó un 22% el salario mínimo hasta situarlo en 900 euros mensuales y un 3% las pensiones mínimas y las no contributivas. Para el resto, rompió el techo del 0,25% impuesto hace seis años. Más de 12 millones de personas se beneficiaron de estas medidas, aunque muchas personas siguen considerándolas insuficientes.

También trató de dar un nuevo impulso y reformar la Ley de Memoria histórica. Ordenó exhumar a Franco del Valle de los Caídos, quiere prohibir las asociaciones afines al franquismo y retirar medallas a policías afectos al régimen, como el tristemente famoso Billy el Niño.

En el plano exterior, Sánchez cuidó las relaciones con Latinoamérica, pero no tuvo pelos en la lengua a la hora de criticar con dureza al Gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela, y no dudó en reconocer a Juan Guaidó como presidente interino del país.

En una de sus últimas salidas, a escasos días del inicio del juicio a los líderes del "procés", defendió la Justicia y la democracia españolas ante el Consejo de Europea y el Tribunal de Europeo de Derechos Humanos.