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Plantar árboles para salvar el Mar de Aral, la peculiar iniciativa de unos estudiantes uzbekos

Plantar árboles para salvar el Mar de Aral, la peculiar iniciativa de unos estudiantes uzbekos
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El Mar de Aral, en su día el cuarto lago más grande del mundo, se ha reducido en un 90%.

Los ríos Syr Darya y Amu Darya, situados entre entre Uzbekistán y Kazajstán, que alimentaban el mar, fueron desviados en un proyecto soviético de los años sesenta para impulsar la producción de algodón, convirtiendo en tierras áridas lo que antes había sido agua. El desierto cubre actualmente el 80 por ciento del país y se extiende cada año debido a la sequía crónica.

La ciudad de Moynaq fue un importante puerto marítimo, pero ahora se encuentra a docenas de kilómetros de la costa del Mar de Aral. Moynaq ha sido testigo del coste causado por una catástrofe ecológica de la que el hombre es el principal responsable.

Múltiples consecuencias

La radical reducción del mar de Aral ha arruinado por completo la otrora robusta economía pesquera, dejando a los arrastreros varados en terrenos arenosos y baldíos. La evaporación del mar ha dejado a su vez capas de arena altamente salada, a su vez contaminada con fertilizantes y pesticidas. Este polvo contaminado del lecho del lago, arrastrado por el viento, se convirtió a su vez en todo un peligro para la salud de la población local. Para colmo, al asentarse en los campos degradó el suelo.

La pérdida paulatina del lago también cambió el clima: los inviernos se hicieron más fríos y los veranos más calurosos y secos, aumentando aún más la sequía y sus efectos. A medida que el lago ha ido retrocediendo, también lo ha hecho la población de la ciudad y los turistas que alguna vez se congregaron a orillas del mismo.

Ahora, los estudiantes universitarios, apoyados por el gobierno uzbeko, están plantando árboles frutales en una iniciativa que pretende transformar el paisaje, esta vez a mejor.

Según explica el decano de la facultad de medio ambiente de la Universidad Estatal de Karakalpak, Yakub Amedov, "el principal objetivo es mejorar la situación medioambiental en la región de Moynaq. Contamos además con el apoyo del Presidente Shavkat Mirziyoyev". Amedov explica que actualmente las plantaciones son de "ciruela, uvas, manzana, albaricoque y cereza" aunque en un futuro planean "hacer un sitio educativo para los estudiantes".

Para Vadim Sokolov, del Fondo Internacional para la Salvaguardia del Mar de Aral, esta plantación es una de las formas más eficaces de detener el proceso de desertificación. "Una de las maneras clave de prevenir la propagación de la sal y los productos químicos que se han acumulado en el Mar de Aral es plantando árboles y fijando la arena del lecho marino seco".

La intención de esta iniciativa es cubrir de árboles un millón de hectáreas del territorio, lo que supone un tercio de un desierto que no hace tanto fue fondo marino.