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Reliquias "limpias" sobre ruedas

Reliquias "limpias" sobre ruedas
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De coche de colección a vehículo eléctrico...Es la increible transformación que ha vivido este Morris Minor de 1953. Matthew Quitter, su propietario, temía que las autoridades londinenses lo confinaran en el garaje por ser "demasiado contaminante" y puso manos a la obra. Ahora su joya sobre ruedas puede recorrer 64 kilómetros con una sola carga de batería a una velocidad máxima de 88 km/h.

Matthew Quitter, fundador de London Electric Cars: "En el Reino Unido tenemos unos 37 millones de coches. Creo que son más de mil millones a escala mundial, y no creo que nadie tenga ninguna duda de que nos dirigimos hacia una sociedad sin carbono, lo que plantea la pregunta de qué va a pasar con todos esos vehículos. ¿Vamos a deshacernos literalmente de 37 millones de coches? ¿Por qué desguazarlos cuando no tienen nada malo, a excepción del carburante?".

La idea de fundar la London Electric Cars tuvo un éxito inmediato dentro y fuera de las fronteras del Reino Unido. "Una de las cosas que logramos -asegura Quitter- es que la gente que tiene un apego emocional a un determinado coche pueda seguir conduciéndolo sin que pierdan su atractivo, de modo que cuando están circulando no se note que es eléctrico y simplemente parezca un coche muy guay".

La empresa de Quitter tiene sucursales en todo el mundo, desde Tokio hasta el sur de California, pero sus servicios no están al alcance de todos.

Una conversión puede costar alrededor de 23.000 euros, debido principalmente a los costes de los componentes, y tarda de tres y seis meses. Consciente del problema, Matthew Quitter asegura que están desarrollando kits de conversión más baratos.