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¿Qué hay detrás del repentino interés de Trump en Groenlandia?

¿Qué hay detrás del repentino interés de Trump en Groenlandia?
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Ritzau Scanpix/Linda Kastrup via REUTERS ATTENTION EDITORS
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El presidente estadounidense Donald Trump se está replanteando la compra de Groenlandia a Dinamarca y lo ha discutido con sus asesores en la Casa Blanca, según las informaciones publicadas por varios medios estadounidenses.

Mientras algunos de sus colaboradores se han tomando la idea más en serio que otros, según fuentes cercanas a la Casa Blanca, los políticos daneses han considerado que se trata de una broma y a las autoridades de la isla no les ha hecho gracia.

"Estamos abiertos a los negocios, pero no a la venta", dijo a Reuters la ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia, Ane Lone Bagger, en respuesta al revuelo causado por esta noticia.

Pero, ¿a qué se debe el interés del mandatario estadounidense en este territorio con más de un 70% de su superficie cubierta permanentemente por hielo?

Además de contar con importantes reservas de gas y petróleo, así como de tierras raras, los elementos más codiciados del siglo XXI, Groenlandia es considerada estratégicamente importante para los Estados Unidos.

La isla pertenece a Dinamarca, a efectos soberanos, pero físicamente forma parte de América del Norte y se encuentra entre los océanos Atlántico Norte y Ártico.

La Base Aérea de Thule, en Groenlandia, es su instalación más septentrional y forma parte de su sistema de alerta temprana nuclear. La ruta ártica en la que se asienta es la distancia más corta posible entre Europa y Norteamérica.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, debía visitar la capital regional, Nuuk, en mayo, antes de que se cancelara el viaje debido a la escalada de tensiones con Irán.

Se dice que el viaje estaba planeado para discutir sobre el desarrollo económico y la promoción de la paz a largo plazo, "les preocupan las actividades de otras naciones, incluyendo China, que no comparte estos mismos compromisos", escribió entonces The Wall Street Journal.

La sombra de China

Estados Unidos considera el ascenso de China como una amenaza creciente a su influencia internacional. Durante las últimas décadas, Pekín ha estado invirtiendo en infraestructura, negocios y recursos naturales en África, el resto de Asia y América Central y del Sur. Ahora parece que está apuntando hacia el Ártico.

El año pasado presentó su plan de una "Ruta Polar de la Seda". La obra se enmarca dentro del macroproyecto de comercio transcontinental promovido por Xi Jinping, el presidente de la República Popular de China desde 2013, "One belt. One road", ("Un cinturón. Un camino", en español) que intenta recrear la antigua Ruta de la Seda a través de una conexión por tierra entre Europa, Asia del Sur, Asia Central y Oriente Medio.

El proyecto afectaría a 60 países, que suponen un 70% de la población mundial.

En junio, una empresa estatal china retiró su oferta para construir dos aeropuertos internacionales después de que Groenlandia eligiera a un contratista danés para completar el proyecto que haría más accesible la región al resto del mundo.

Pero continúa con sus planes de desarrollar nuevas líneas marítimas que se abrirán a medida que el hielo del Ártico retroceda debido al cambio climático.

La cesta de la compra de Estados Unidos

Estados Unidos tiene una larga historia de compra de tierras para expandir su territorio y asegurar sus intereses en el extranjero. En 1867 el presidente Andrew Johnson compró Alaska al Imperio Ruso. Se convirtió en estado en 1959.

El presidente Harry Truman ofreció comprar Groenlandia en 1946 por 100 millones de dólares al comienzo de la Guerra Fría.

Trump, que está de vacaciones en su club de golf de Bedminster, Nueva Jersey, hará su primera visita a Dinamarca a principios de septiembre.

No ha habido ninguna indicación de que una compra de Groenlandia vaya a estar en la agenda de sus conversaciones con las autoridades danesas.