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Las mujeres invisibles de la industria pesquera europea

Las mujeres invisibles de la industria pesquera europea
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Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la pesca y en la acuicultura pero a menudo su trabajo no está reconocido ni profesional ni económicamente. Opciones profesionales limitadas, diferencias salariales injustas. Muchas tienen dificultades para abrirse camino en este sector dominado por los hombres.

Euronews ha viajado hasta las costas gallegas, al noroeste de España para conocer cuáles son las principales barreras y retos que afrontan, especialmente en la actividad del marisqueo.

Mariscadoras

María Rosa Vilán Blanco, presidenta de la Asociación 'Mariscadoras', integrada en el gremio de pescadores de Arcadia:

"El marisqueo aquí siempre fue de mujeres. Antíguamente es como si la mujer llevara un extra para la casa, para la ayuda del sueldo del marido. Pero esto ahora es como una empresa,"

Con el rastreo de almejas y berberechos en los bancos marinos de Galicia, las mariscadoras pueden ganar alrededor de 1000€ al mes. En el pasado, no se consideraba un trabajo. Faltaban derechos laborales y estabilidad financiera.

"Algunas mujeres no estaban aseguradas y a la hora de jubilarse tuvieron problemas porque no alcanzaban el tiempo mínimo de cotización", añade María Rosa.

Principales retos

Las cosas empezaron a cambiar en los años 90, cuando las organizaciones de mariscadoras se unieron a los gremios de pescadores. Su reconocimiento como trabajadores del sector de los mariscos vino acompañado de protección legal, seguridad social y cuotas estrictas para la gestión de excedentes. Hoy en día, los mariscadores defienden sus derechos a través de una asociación nacional que representa a más de 30.000 mujeres en España.

"Tenemos que luchar por nuestros coeficientes reductores porque hay desigualdad entre el marisqueo de pie y el marisqueo a flote; que las enfermedades profesionales sean reconocidas como tales. Tenemos que luchar por nuestra representación en los órganos de decisión y las comisiones pertinentes", explica Rita Míguez de la Iglesia, presidenta de ANMUPESCA.

Un trabajo invisible

En Europa y en todo el mundo, muchas mujeres del sector pesquero siguen siendo invisibles desde el punto de vista estadístico y jurídico. Las armadoras del puerto de Vigo trabajan a la intemperie sobre un suelo de hormigón, cosiendo redes por 6 euros la hora.

Ayudan al sector pesquero, pero su trabajo no cuenta con las garantías y beneficios de los que gozan otros empleados profesionales.

"No veo lógico que una persona que trabaja en una oficina tenga un coeficiente reductor y nosotros no ( se jubile antes). Eso no es lógico. Porque ellos sí que no corren riesgo. Nosotros tenemos problemas de salubridad, de calor, de frío, de todo. Infecciones, posturales, lumbares y cervicales, en las manos. Tenemos muchos problemas que no nos reconocen como tales, manifiesta Manola Bamio, costurera de redes.

Se estima que más de 100.000 mujeres contribuyen al sector pesquero de la UE. Faltan estadísticas precisas, pero según los datos disponibles, las mujeres representan aproximadamente el 13% de los empleados de la pesca de captura, una cuarta parte de la mano de obra en la acuicultura y más de la mitad de ella en el procesamiento de mariscos".

Las oficiales de altura

La tripulación de los barcos está integrada casi en exclusiva por hombres. exclusivamente hombres. Y son sus esposas, hermanas e hijas las que a menudo reparan las redes, limpian los barcos o ayudan en las tareas administrativas, especialmente en los negocios a pequeña escala. La Fundación para la Pesca y el Marisqueo (FUNDAMAR) lleva a cabo varios proyectos apoyados por la UE para hacer frente a la invisibilidad de las mujeres y promover la igualdad de género en el sector.

María Caldeiro, Directora General, FUNDAMAR:

"La invisibilidad está asociada a que las mujeres siempre han estado ocupando determinados espacios poco valorados. El hombre era el que estaba navegando y la mujer desempeña en tierra trabajos igual de necesarios que el de los hombres pero era como complementario, no era reconocido ni social ni económicamente".

En el procesamiento de mariscos, las mujeres habitualmente realizan trabajos auxiliares en las fábricas, mientras que la propiedad y la gestión administrativa la llevan los hombres. Pero esta fábrica artesanal de conservas en el norte de Galicia fue fundada por tres mujeres, con el apoyo de FARNET, una red de desarrollo local liderada por la comunidad en el marco del Fondo Europeo Marítimo y Pesquero (FEPF).

Emprendedoras en el procesamiento de conservas

"En realidad soy arquitecta de interiores, dice Nieves Medina, cofundadora de la fábrica Currimar, pero la vida y un gallego me trajeron hasta quí. Después vino una situación de desempleo tras la crisis de 2008 que me llevó a plantearme como una iniciativa de trabajo algo que estábamos haciendo ya para el consumo propio."

La conservera , especializada en atún de origen sostenible en aceite de oliva, sigue creciendo y ahora quiere lanzar una nueva marca de platos preparados. Historias de éxito como ésta son inspiradoras, pero todavía se necesitan más esfuerzos para aumentar la visibilidad de las mujeres, reducir las diferencias salariales y abordar otras desigualdades de género en la economía azul.

" Creo que lo fundamental es que el gran público vea cómo hay mujeres que están mariscando, conduciendo una lancha y cargando con un buen número de kilos a sus espaldas. Cómo hay empresas lideradas llevadas a cabo y trabajadas por mujeres, para que nuevas generaciones cojan el testigo y se lancen, concluye Nieves.

La economía azul emplea en España a más de 691.000 personas y genera aproximadamente 23 millones de euros de valor agregado. Encabeza la lista el sector turismo, con el 77% del total de empleo, seguido del sector de los recursos marinos, con el 17%. En términos globales, la economía azul representó en 2016 el 1,3% del PIB total de la UE.