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Ayuda europea para frenar los incendios en la Amazonía boliviana

Ayuda europea para frenar los incendios en la Amazonía boliviana
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Este año se han quemado millones de hectáreas en la Amazonía, y no solo en Brasil. Desde el pasado julio, Bolivia ha perdido casi dos millones de hectáreas forestales, lo que ha obligado a que su Gobierno solicite la ayuda del Mecanismo Europeo de Protección Civil. En el último episodio del programa Aid Zone, descubrimos cómo funciona la intervención de la UE en la extinción del fuego en la Amazonía boliviana y cómo viven.

En lo que llevamos de año, la Amazonía ha sufrido más de 224.000 fuegos, que han arrasado 12 millones de hectáreas de selva tropical. Tan solo en Bolivia, más de 2 millones de hectáreas forestales y de sabana han sido reducidas a cenizas en los últimos dos meses.

Según datos del Gobierno boliviano, para luchar contra las llamas, el país andino ha movilizado a más de 5000 efectivos entre los que hay bomberos, militares y voluntarios.

Visto desde el aire, el bosque que rodea a la comunidad de Tierra Hermosa muestra una serie interminable de incendios. Así ha sido desde julio en toda la región de Chiquitanía, en el departamento de Santa Cruz, el más afectado por los incendios forestales. Fueron los vecinos, como Reynaldo Rodríguez, quienes comenzaron a luchar contra las llamas por sí mismos, pero ni siquiera la intervención del ejército y de los voluntarios ha logrado sofocarlas.

"Nosotros nos organizamos en grupos para sofocar el fuego cada noche y cada día cada pero no lo podemos sofocar. Los fuegos nos siguen y nos avasallan. Sigueavanzando. (Quema) unos palitos, pasa por unas tranquitas (tronquitos), se producen chispas... (y al final observas) que a 30 o 40 kilómetros aparece fuego. (Nosotros) No podemos apagarlo".

El "chaqueo", una actividad criticada

Entre las posibles causas de los incendios forestales, los expertos señalan la práctica ancestral del “chaqueo”, realizada por los campesinos que talan y queman el terreno para limpiarlo y prepararlo para la época de cultivo o la cría de ganado. En ocasiones, el viento y las altas temperaturas provocan que las llamas se expandan sin control.

Los locales aseguran que los incendios afectan profundamente sus vidas, ya que estas dependen de la agricultura y la ganadería. Caminamos junto a Eleuterio hasta su terreno, arrasado por las llamas la noche anterior. "Está quemado. Es todo carbón. Este es digamos nuestro producto para nosotros que vendemos y también nos consumimos pero ahora no sé qué vamos a hacer, como lo ven está así", cuenta Eleuterio Álvarez, residente en Guadalupe.

Ayuda europea para paliar un desastre medioambiental

Ante la urgencia de la situación, el Gobierno boliviano pidió ayuda a la Unión Europea que puso en marcha el Mecanismo Europeo de Protección Civil. A principios de septiembre llegó a Chiquitanía un equipo de 40 bomberos franceses. En nuestra misión seguimos al primer conjunto europeo desplegado para apagar los incendios en esta comunidad de Tierra Hermosa.

"Estos son los medios de los que disponemos. Una especie de pala que nos permite raspar el suelo y quitar los desechos naturales capaces de arder con facilidad. También contamos con mochilas extintoras. Las llevamos a la espalda y contienen alrededor de 20 litros de agua", cuenta Rodolphe Avenel, miembro de protección civil francesa desplegado en Bolivia.

El viento, mal aliado de los incendios

El agua es difícil de transportar hasta aquí y, por lo tanto, se utiliza de forma muy económica. El primer equipo no ha caminado por el bosque ni un kilómetro y ya se ha topa de lleno con las llamas de un incendio muy extendido. Las llamas avanzan en el sentido del viento, debido debido a la cantidad de hojas secas y ramas presentes en el suelo, lo que aviva aún más el fuego.

"Puede parecer inútil, pero tiene mucho sentido en este caso preciso en el que las llamas no son violentas. Hemos raspado el suelo, hemos quitado el humus de la tierra y la hojarasca. Así que ahora, si el fuego sigue avanzando, no podrá quemar nada más, solo le queda la tierra", explica Avenel, miembro de protección civil francesa desplegado en Bolivia.

Para los equipos de extinción, logísticamente es muy complicado desplazarse de las zonas con fuegos en activo a su base de operaciones en la ciudad de San Ignacio. Para llegar, tuvimos que conducir durante cuatros horas por carreteras complicadas a bordo de un 4x4. En San Ignacio está el centro europeo de coordinación de emergencias. Allí, ocho expertos de toda Europa trabajan para que la ayuda llegue lo más rápido posible. Uno de ellos es Iván Herreras Hernández, líder de equipo del centro de coordinación de emergencias.

"Lo que se trata es de inicialmente prestar apoyo para la coordinación de la ayuda que puedan enviar los Estados miembros. Colaborar en el despliegue de las unidades y de las capacidades que se envíen. Y asesorar a las autoridades en su posible empleo o en posibles espacios de mejora en el manejo de la emergencia".

La Unión Europea ha apoyado a Bolivia con material, equipos e información, así como datos obtenidos gracias a las últimas imágenes de satélite procedentes de Copérnico, el programa europeo de observación de la Tierra. A través de él, la UE proporciona a Bolivia datos instantáneos sobre la localización y el desarrollo de los incendios forestales, lo que hace que la lucha contra las llamas sea más rápida y eficaz.