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La importancia de las madres en Níger para detectar casos de desnutrición infantil

La importancia de las madres en Níger para detectar casos de desnutrición infantil
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En un país como Níger, ¿quién mejor que una madre para detectar si su propio hijo sufre desnutrición? Al combinar esta simple idea con un lazo de plástico, las madres en Níger han ganado un papel clave en la lucha contra esta lacra que cada año en Níger se lleva por delante la vida de 38.000 menores de 5 años.

En Níger, al menos 1,2 millones de personas no tienen acceso a alimentos. Asimismo, se calcula que más de 380.000 niños sufren desnutrición aguda grave.

Chiya Habou es un pequeño pueblo en Zinder, al sur del país, la región con la mayor tasa de Malnutrición Aguda Global de todo el país. Aquí, más del 19% de los menores entre los 6 meses y los 5 años sufren desnutrición aguda severa o desnutrición moderada. La organización Mundial de la Salud considera crítico traspasar el 15%. En Chiya Habou, se enseña a las madres a examinar a sus hijos empleando unos brazaletes de plástico con los que medir la circunferencia media del brazo de los pequeños. Esta forma de medición se denomina MUAC, por su siglas en inglés. De esta forma, las madres pueden detectar el estado de sus hijos y diagnosticar de manera precoz si sufren desnutrición aguda grave.

“Es muy útil porque uso MUAC cada semana para comprobar cómo está mi hijo”, explica una madre. "He empezado a usarlos con mi segunda hija, después de que le detectaran malnutrición aguda moderada”, cuenta otra.

La ONG Alima comenzó este Proyecto hace seis años, en el distrito de Mirriah. La idea de cambiar el diagnóstico de un enfoque estrictamente hospitalario a un método descentralizado ha recorrido un largo camino. “En Níger hemos formado a alrededor de 1.650.000 madres. Unas 540.000 están en el distrito de Mirriah. La principal ventaja es poder detectar de manera precoz, evitando así las hospitalizaciones”, explica Ahmad Ag Mohamed, coordinador médico en Alima.

La detección es el primer paso pero no la solución definitiva

Rouma es una de las madres que desde hace unos años emplea el MUAC. Su hija, Sharifa, de 1 año, sufre desnutrición aguda moderada, por lo que Rouma mide su brazo a menudo para que, en caso de necesitarlo, pueda ser atendida y evitar que su estado empeore aún más.

"Tenemos un campo, pero la cosecha no es suficiente para cubrir nuestras necesidades alimentarias, así que tenemos que comprar comida, pero el dinero tampoco abunda. Tres de mis ocho hijos han sufrido desnutrición", cuenta Rouma.

Cada dos semanas, Rouma camina 12 kilómetros para llegar al Centro de Salud Gafati. Aquí, niños y niñas con desnutrición como su hija reciben alimentos y son observados durante 8 a 12 semanas. La supervisión de las madres ha hecho que aumente el número de casos de desnutrición aguda moderada en referencia a centros de salud locales como este. “El número de casos de desnutrición aguda grave en los primeros seis meses del año ha decaído un 13% en comparación con el mismo periodo el año pasado”, añade Ahmad Ag Mohamed.

La labor de las madres no ha tenido aún ningún impacto a nivel nacional. Viajamos a Zinder, capital de la región del mismo nombre. Allí descubrimos que el número de niños malnutridos en el hospital nacional no ha cambiado mucho en los últimos años.

”Cada año registramos entre 8000 y 9000 niños con casos de desnutrición severa. El peor mes es septiembre con una media de 1200 casos”, dice Hawaou Osmane, jefa de enfermería en el hospital de Zinder.

A lo largo de los años, la UE ha financiado más del 50 por ciento del tratamiento médico de los niños gravemente desnutridos en el Sahel, una región en la que 500.000 menores siguen muriendo cada año por causas relacionadas con la malnutrición. En Níger, la UE ha apoyado la formación de las madres como medio para prevenir esa crisis humanitaria.

Empoderar a las madres

"Exactamente, es el ejemplo perfecto de que se han tenido en cuenta las necesidades y capacidades de las mujeres en esta lucha humanitaria. Se les da información que antes no tenían y se las empodera para que cuiden mejor la salud de sus hijos. Es decir, es posible que haya un trabajador sanitario por aldea, pero siempre habrá una madre en casa, de modo que ellas mismas son su mejor recurso", explica Isabel Coello, trabajadora humanitaria de la Unión Europea.

Los expertos aseguran que aún falta tiempo para que impacto de la labor que realizan las madres sea nacional. Sin embargo, a nivel local, las madres y los menores ya se benefician de los efectos de esta revolución silenciosa.

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