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Acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos: ¿Por qué ahora sí lo que durante meses fue imposible?

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la firma del preacuerdo
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la firma del preacuerdo -
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Reuters/ Sergio Pérez
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Lejos queda el sonado “no podría dormir tranquilo”, con Pablo Iglesias en el Gobierno, pronunciado por Pedro Sánchez hace tan solo un par de meses. También han quedado atrás los reproches ante los medios o los acalorados debates en el Congreso.

El preacuerdo entre el Partido Socialista y Unidas Podemos, pactado para salir del desbloqueo, tan solo tardó 48 horas en firmarse y se selló con un abrazo entre ambos dirigentes. Pedro Sánchez reconoció en la rueda de prensa que el hecho de no conseguir un Gobierno progresista, después de las últimas elecciones generales, había frustrado a muchos de sus votantes. Para no seguir por este camino, los socialistas necesitaban sacar adelante este acuerdo exprés.

Crónica de un desacuerdo

Las expectativas de un Gobierno conjunto tras el 28 de abril se enfriaron a medida que sucedían las reuniones entre ambas formaciones. Hasta que el 22 de julio, durante la sesión del pleno de investidura en el Congreso de los Diputados, se rompió toda posibilidad de acuerdo.

Pedro Sánchez centró su discurso en proponer un pacto de Estado al Partido Popular para reformar el artículo 99 de la Constitución española. Lo que pretendía conseguir era que la Constitución permitiese a una fuerza política, con menos del 30% de los votos, formar gobierno sin necesidad de un acuerdo. Excluyendo así a Podemos de su plan de gobierno.

Por la tarde, le tocó el turno a Pablo Iglesias, que desgranó en un discurso de 10 minutos los principales puntos de discrepancia entre los socialistas y su formación.

“Veto a Iglesias”

El mayor desencuentro fue la negativa por parte de los socialistas a que Pablo Iglesias entrase en el Gobierno como vicepresidente. “No puedo gobernar con alguien que no defiende la democracia”, explicaba Sánchez a los medios. El líder de la formación morada daba un paso atrás y proponía a Irene Montero, portavoz de Podemos, como candidata a la vicepresidencia.

Tampoco lograron ponerse de acuerdo en el número de ministerios que le concederían a Podemos. Iglesias pedía una vicepresidencia y cinco carteras, mientras que Sánchez ofrecía tres más otra incluida en la vicepresidencia.

En la Sesión de Investidura, Iglesias defendió su postura asegurando que no pedían “nada que no nos corresponda”. A lo que añadía: “Necesitamos competencias y responsabilidades de gobierno acorde con nuestro peso electoral. Respeten a nuestros 3,7 millones de votantes y no nos propongan ser un mero decorado”.

Otro de los grandes desencuentros fue Cataluña, la posición de Podemos respecto a los presos políticos o al referéndum no casaba con la adoptada por el PSOE. En esta misma sesión en el Congreso, Iglesias prometió que no pondría “líneas rojas” y que dejaría a los socialistas liderando todo lo relacionado con la región.

Por su parte, el líder de los socialistas frenaba la coalición explicando que el programa electoral propuesto desde la formación morada era “demasiado radical”.

¿Qué ha cambiado esta vez?

Tras conocer el resultado electoral, el PSOE asumió que tenía que pactar con Podemos, así lo había hecho constar en el primer punto de su programa electoral.

El texto que pactaron ambos grupos para formar un preacuerdo, se centra en 10 prioridades: la creación de empleo; la lucha contra la corrupción; la lucha contra el cambio climático; el fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas y autónomos; el reconocimiento de derechos como la muerte digna o la memoria; el impulso a la cultura y el deporte; las políticas feministas; la reversión de la despoblación; la justicia fiscal y el equilibrio presupuestario.

Uno de los puntos de discrepancia en las pasadas negociaciones, el tema de Cataluña, se ha establecido dentro de las prioridades del documento. “Garantizar la convivencia en Cataluña: el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política. Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución”.

Los socialistas han tenido que ceder en el “veto a Iglesias”. En esta negociación, el líder de Podemos, exigía entrar en el Gobierno y tener una representación proporcional. De esta forma, el PSOE se abre a traspasar ministerios.

A pesar de haber firmado el preacuerdo, el PSOE aún necesita sumar fuerzas políticas a la coalición y contar con la abstención de Esquerra Republicana para poder gobernar.

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