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El peronista Alberto Fernández es investido presidente de Argentina frente al Congreso

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El peronista Alberto Fernández es investido presidente de Argentina frente al Congreso
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El peronismo vuelve a la Casa Rosada. Alberto Fernández asume este martes la presidencia de Argentina en el Congreso de la Nación, ubicado en Buenos Aires.

En una sesión de la Asamblea lesgilativa -órgano parlamentario que engloba a los senadores y los diputados- Fernández recibió de su antecesor, Mauricio Macri, la banda y el bastón presidencial y juró el cargo ante la titular saliente del Senado, Gabriela Michetti, minutos antes de la juramentación de la exmandataria Cristina Fernández como su nueva vicepresidenta para un periodo de cuatro años.

En medio de cánticos de la marcha peronista y entre "presidente, Alberto presidente", el nuevo mandatario y la nueva vicepresidenta juraron desempeñar sus cargos con "lealtad y patriotismo" y "observar y hacer observar" el cumplimento de la Constitución.

Fernández, que sucede en el cargo a Mauricio Macri, deberá enfrentar un complicado escenario económico marcado por la elevada deuda pública, una frágil moneda nacional, la subida constante de los precios y la escalada del desempleo y los niveles de pobreza.

"No hay pagos de deuda que se puedan sostener si el país no crece, tan simple como esto. Para poder pagar hay que crecer primero"
Alberto Fernández
Presidente de Argentina

El nuevo mandatario aseguró durante su discurso que buscará una "relación constructiva y cooperativa" con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en 2018 aprobó para Argentina un préstamo de 56.300 millones de dólares, y el resto de acreedores, y lamentó que recibe un país "frágil" y "postrado".

Para Fernández, el gobierno saliente tomó "una inmensa deuda sin generar más producción para obtener los dólares para pagarla" y los acreedores tomaron riesgo en invertir en un modelo que "ha fracasado" en todo el mundo. También criticó la alta inflación, que supera el 50 % interanual, el deterioro industrial y de las pequeñas y medianas empresas y que la tasa de desocupación sea la más alta desde 2006, así como la abrupta devaluación del peso en cuatro años y que se haya retrocedido "más de 10 años" en la lucha contra la pobreza.

Un cambio de Gobierno sin desaires

El traspaso presidencial se produjo sin contratiempos, a diferencia de lo que ocurrió en 2015, cuando de cara a la investidura de Macri, Cristina Fernández, entonces presidenta y en medio de fuertes diferencias con su sucesor, optó por no acudir a la ceremonia, por lo que fue el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, el encargado de tomarle juramento al mandatario electo.

El presidente llegó al Parlamento poco después de las 11.45 (hora local), adonde llegó conduciendo su propio automóvil desde su apartamento del barrio porteño de Puerto Madero.

Ya dentro, y tras la firma de libros de honor accedió junto a la nueva vicepresidenta al recinto de la Cámara de Diputados, donde ambos juraron ante Michetti.

Entre los invitados internacionales a la cita se encontraban el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel; el de Paraguay, Mario Abdo Benítez y el de Uruguay, Tabaré Vázquez, que llegó con el mandatario electo Luis Lacalle Pou, a quien cederá el cargo el 1 de marzo próximo.

También estuvo presente el expresidente de Ecuador Rafael Correa, quien mantiene una estrecha amistad con la viuda del presidente Néstor Kirchner.