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El reconocimiento europeo a la lucha de la etnia uigur, en "The Brief from Brussels"

El reconocimiento europeo a la lucha de la etnia uigur, en "The Brief from Brussels"
Derechos de autor  © European Union 2019 - Source : EP   -   Genevieve ENGEL
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La minoría musulmana de los uigures vive desde hace años bajo la presión de las autoridades chinas. Según cifras de Naciones Unidas, más de un millón de personas han pasado por los centros de reeducación creados por Pekín.

El Parlamento Europeo ha querido poner el foco en su situación, y lo ha hecho a través del premio Sajárov a la libertad de conciencia.

El galardón de este año ha recaido en Ilham Tohti, un economista y activista uigur que lucha por los derechos de su etnia. Ha pasado los últimos cinco años en prisión, por lo que no podrá viajar a Francia para recoger el premio.

Euronews ha entrevistado a su hija.

"La última vez que pude hablar con mi padre fue en 2014 a través de Skype y fue un día antes de que fuera arrestado", explica Jewer Ilham, hija de Ilham Tohti. "La última vez que tuve noticias de mi padre fue a finales de 2017. Creo que fue la última vez que un abogado pudo visitar a mi padre. Mi padre redactó su propia apelación ante el tribunal, pero fue rechazada y creo que el Tribunal ni siquiera la leyó".

Las detenciones y las desapariciones se multiplican, al mismo ritmo que proliferan los campos de reeducación en la región de Sinkiang, en el noroeste de China, donde viven los uigures.

"Muchas de las personas encerradas en los campos son académicos universitarios, profesores, intelectuales, cantantes, jugadores de fútbol o actores. Y esas personas no necesitan formación profesional", analiza Jewer Ilham.

A la pregunta de si se practican torturas, responde: "He entrevistado a algunos de los sobrevivientes de los campos y todos han descrito torturas similares: les arrancan las uñas, les afeitan la cabeza, les niegan la comida. Son golpeados y también drogados".

Y esto es lo que espera de Europa: "Hay muchas medidas concretas que los países europeos podrían adoptar, como ya ha hecho el gobierno de Estados Unidos en el pasado. Podrían restringir la concesión de visados a los funcionarios del gobierno chino que tienen relación con estos campos. Esto es muy útil. Y también podrían imponer sanciones a las compañías, ya sean chinas o occidentales, que apoyan o importan productos procedentes de los campos de concentración".

Entre los finalistas del premio Sajárov figuraba también un grupo de estudiantes kenianos que lucha contra la ablación genital femenina.