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La Comisión Europea se pronuncia contra Borrell tras su "desprecio" a la justicia belga

La Comisión Europea se pronuncia contra Borrell tras su "desprecio" a la justicia belga
Derechos de autor  The Associated Press   -   Francois Walschaerts
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Lejos quedan los días previos a la elección de Josep Borrel -exministro de Asuntos Exteriores español- como vicepresidente de la Comisión Europea en los que dio una tregua al independentismo catalán. Tras tomar posesión de su cargo, el jefe de la diplomacia europea, vuelve a endurecer su discurso.

La Comisión Europea se ha visto obligada a desmarcarse de los recientes reproches del exministro contra la justicia belga que han causado indignación en el país. Un portavoz comunitario señalaba, en declaraciones a Europa Press, que las euroórdenes son un asunto que corresponde a las autoridades judiciales, "respetamos su independencia".

Además, ha recordado que no cumplen "ningún papel" en la tramitación de las órdenes de detención europeas que emiten los estados.

Este lunes, Borrel cargó contra el sistema de justicia belga después de que comunicasen su decisión de aplazar la extradición a España de Carles Puigdemont hasta el próximo mes de febrero. En una rueda de prensa junto con el ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, afirmó que no le extraña ni la situación del expresidente en Bélgica, ni que la euroorden siga pendiente. Además, puso como ejemplo el caso de la etarra Natividad Jauregui, que aún no ha sido extraditada por el país.

“Hay cosas que no son de hoy: en Bélgica, las autoridades judiciales de Flandes no han tenido a bien hacer caso a una orden europea de una conocida etarra a la que se le reclaman delitos de sangre y que sigue estando en Bélgica tranquilamente porque los jueces no han considerado oportuno que esa persona sea juzgada en España”, remarcó Borrel.

En esta misma rueda de prensa, aseguró que, como representante para la Política Exterior no es experto en euroórdenes ni en su cometido, pero “se pueden mejorar a través de mecanismos que creen confianza mutua entre el Poder Judicial de un país y de otro”.

Sus declaraciones hacen referencia a la orden de detención del expresidente catalán, Carles Puigdemont, y los dos exconsejeros Toni Comín y Lluís Puig, después de que el Tribunal de Primera Instancia de Bruselas decidiese aplazar la entrega tanto de Puigdemont como de Comín.

Borrel se ha excusado asgurando que era "un ejercicio de pedagogía para explicarle a los colegas asiáticos, pero, a la vista de cómo se toman las cosas, la pedagogía la haré con mis nietos".

"Desprecio" hacia la justicia belga

Mediante un comunicado de prensa, el expresident ha calificado, esta misma mañana, las declaraciones de Borrel como un “desprecio” hacia las autoridades judiciales belgas y ha asegurado que informará sobre lo ocurrido al Consejo de la Unión Europea y al juez belga encargado del caso.

Las manifestaciones del señor Borrell se han puesto en conocimiento de la Cámara del Consejo, porque es de ellos de quienes se está dudando, para que se tengan en consideración a efectos de presunción de inocencia y de la falta absoluta de garantías que tendríamos en caso de ser entregados a una justicia más dócil a los deseos del señor Borrell", asegura el comunicado firmado por los tres líderes independentistas.

"Igualmente", continúan, "hemos cursado una queja a la Comisión porque este tipo de manifestaciones atentan directamente contra la Directiva Comunitaria 2016/343 de Presunción de Inocencia".

No es la primera vez que Puigdemont lleva ante el juez declaraciones por parte de miembros del Ejecutivo socialista. En octubre le tocó el turno a Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, después de que asegurase que no entendería que Bélgica se negase a entregar al expresident.

"Interpretamos que no es respetable que a una democracia, plenísima como es la española, se le niegue después de haber tenido la sentencia del Tribunal Supremo" y añadió que, llegado ese momento, tomarían decisiones porque no entenderían el dictamen judicial.

Indignación en Bélgica

Las palabras de Borrel no han pasado desapercibidas en el país. El semanario belga knack ha sido uno de los más críticos cuestionando la diplomacia del alto representante de la Comisión Europea, al que han tachado de "catalán antinacionalista virulento".

La publicación se pregunta si un alto cargo debería posicionarse "sobre un conflicto diplomático en el que estuvo implicado cuando era ministro de su país".