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El conflicto en Ucrania oriental pone en peligro la atención médica de sus habitantes

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El conflicto en Ucrania oriental pone en peligro la atención médica de sus habitantes
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Escasez de médicos y de medicinas e instalaciones dañadas o inutilizables. Esa es la realidad en Ucrania a lo largo línea de contacto. La asistencia sanitaria es una de las víctimas del conflicto, un tema que abordamos en el último episodio de Aid Zone.

  • Según datos de la OSCE, en octubre de 2019 las fuerzas ucranianas y los separatistas apoyados por Rusia comienzan a retirar tropas y armamento de la línea de contacto en Ucrania oriental.
  • En el conflicto en Lugansk y en las regiones del Donbás y Donetsk, que comenzó en abril de 2014, han muerto casi 13.000 personas, de acuerdo con datos de la Misión Humanitaria de la ONU.

  • La atención médica se ha visto muy afectada. Cerca de 1,3 millones de personas a lo largo de la línea de contacto necesitan asistencia sanitaria para salvar sus vidas.

Vivir al límite

El pueblo de Zolote-3 se encuentra a unos dos kilómetros de la línea de contacto, por lo que la mayoría de sus habitantes ha huido del conflicto. Muchas de las personas que quedan son ancianos. A lo largo del frente de guerra, el 30% de los residentes son mayores de 60 años. Es el porcentaje más alto en todas las respuestas humanitarias. La mayoría de esta población envejecida sufre enfermedades crónicas, una realidad que el sistema sanitario intenta sobrellevar.

"En Zolote hay registrados 1.629 pacientes. Cada viernes, la doctora pasa consulta,les examina, escribe sus prescripciones y realiza algunas intervenciones. El número de casos de diabetes ha aumentado, así como la hipertensión y las enfermedades cardiacas. Pero lo que más se da es diabetes", explica la enfermera Olha Poliakova.

Se calcula que unos 1500 profesionales de la salud han abandonado la zona más próxima a la línea de contacto. Solo tres enfermeras se encargan del ambulatorio de Zolote por un salario muy reducido. También realizan visitas a domicilio.

"Antes de que comenzara la guerra, teníamos a un médico, un dentista, un ginecólogo y un pediatra. Con el inicio del conflicto las personas dejaron sus trabajos sin ni siquiera pedir su salario, porque tenían mucho miedo", cuenta Alla Chemetieva, vecina de Zolote-3.

La rama española de la ONG Médicos del Mundo, financiada con ayuda europea humanitaria, comenzó a operar en la región de Lugansk en 2015. Llena el vacío de recursos humanos locales con dos unidades de salud móviles. Nos subimos a una de ellas y nos dirigimos a Zolote-3.

"En nuestro equipo tenemos a un psicólogo, una matrona, un doctor, un enfermero. Cada día vamos a un lugar diferente. Son nueve en total. Visitamos cada lugar dos o tres veces al mes", dice la doctora de Médicos del Mundo, Diana Serhiienko.

Hoy, al equipo de Médicos del Mundo le esperan 40 pacientes. Les examinan, les escuchan y les facilitan medicinas. "Proporcionamos servicios sanitarios complejos de atención primaria, y transferimos a quienes lo necesitan a la atención secundaria y terciaria, además de ofrecerles medicinas gratuitas. Realmente hay muchas necesidades que son bastante urgentes entre ellas, por ejemplo, la conexión de transportes, que no se ha resuelto. Tampoco la falta de personal", cuenta Olena Konopkina, de Médicos del Mundo.

Sentimiento de abandono por parte de las autoridades

Halyna es una viuda de 81 años. Vive sola y se mantiene con una pensión mensual de 100 euros. Se dirige al centro médico para recibir apoyo psicológico y medicinas por la diabetes. Nos cuenta lo difícil que es acceder a la atención sanitaria especializada debido a los costes pero también por la distancia. Siente que las autoridades la han abandonado, a ella y a su vecindario.

"Estábamos en el centro del distrito pero ahora estamos en la línea de contacto, las autoridades nos han abandonado. Nadie conserva los edificios y las casas de alrededor. Nos hemos quedado solos", siente Halyna, vecina de Zolote-3.

"La ayuda humanitaria de la Unión Europea se ha mantenido constante durante la guerra. Nos comunicaron que la asistencia se ha otorgado a ambos lados de la línea de contacto, a pesar de que es más complicado cubrir las necesidades en las áreas no controladas por el Gobierno", informa Srdan Stojanovic, trabajador humanitario de la Unión Europea.

"En caso de acontecimientos sobre el terreno, estamos dispuestos a modificar nuestras prioridades y a proporcionar ayuda allí donde sea necesario, siempre que se nos permita el acceso, siempre que nuestros compañeros tengan acceso a los pacientes. Independientemente de que se haya alcanzado o no el acuerdo de paz, se necesitará la ayuda humanitaria durante al menos uno o dos años", sentencia Srdan.

Los fondos internacionales destinados a la ayuda sanitaria en el este de Ucrania han caído al 38% de lo que se necesitaba en 2018, en comparación con el 98% de 2014.