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Las fuertes lluvias ayudan a apagar los incendios en Australia pero pueden provocar problemas

Humo y lluvia mezclados cerca de Milton, el pasado 5 de enero.
Humo y lluvia mezclados cerca de Milton, el pasado 5 de enero.   -   Derechos de autor  AP/ Rick Rycroft   -   Rick Rycroft
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Como estaba previsto, las fuertes lluvias han regado la zona de Australia más castigada por los incendios históricos que han arrasado los estados de Victoria y Nueva Gales del Sur.

Y aunque se trata de una buena noticia después de varias semanas de sofocante calor y clima seco y ayudará mucho a reducir el número de incendios activos, se teme que las fuertes lluvias provoquen otros problemas.

Se esperaban acumulaciones de lluvia importantes, tormentas y fuertes vientos. También se desaconsejan las actividades en la costa por el riesgo de oleaje y fuertes vientos.

Los datos de satélite del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera europeo Copernicus muestran claramente cómo se ha ido calmando progresivamente la situación. El científico de la agencia Mark Parrington explica que aunque la radiación de los incendios sigue por encima de la media, es mucho menor que en los últimos días gracias a las precipitaciones.

Utilizando los satélites de la NASA se puede ver cómo han ido extinguiéndose muchos focos en los últimos tres días.

Los bomberos de ambos estados, eso sí, aprecian el descanso tras estas semanas luchando contra el fuego en condiciones extremas. En Twitter, el servicio rural de bomberos de Nueva Gales del Sur lleva varias horas celebrándolo.

El alivio está aquí para muchos de los bomberos que trabajan en NSW. Aunque esta lluvia no extinguirá todos los incendios, sin duda contribuirá en gran medida a la contención. Este video fue capturado en el Good Good Fire quemándose cerca de Cooma. #nswrfs#nswfires

"Sigan bailando". En el cartel de la foto se puede leer: "Volvemos pronto, estamos fuera saltando en los charcos"

La lluvia arrastrará la ceniza y la tierra quemada

Sin embargo, a pesar de la alegría se teme el impacto que pueden tener las súbitas lluvias en los suelos cubiertos de ceniza. El país, ya de por sí muy seco, vive una de las peores sequías que se recuerdan y muchos habitantes tienen depósitos para recoger agua de lluvia.

Las autoridades advierten que los depósitos podrían verse contaminados por animales muertos, restos o por componentes químicos liberados por le calor.

La presencia de ceniza y otros restos no es peligrosa para la salud.

Se temen sobre todo los daños que puedan causar las lluvias y las tormentas en los suelos privados de vegetación por el fuego. Estos terrenos son más favorables a las inudaciones y los corrimientos de tierras.

Otra amenaza es que la abundante ceniza, que no puede ser retenida por la vegetación, termine en los ríos provocando muertes masivas de peces y plantas fluviales, como escriben los investigadores Paul McInerney, Gavin Rees y Klaus Joehnk en The Conversation.

Y no se trata de una teoría, comor recuerdan los investigadores. Ya ocurrió en 2003 con los grandes incendios en la región alpina de Victoria.

También el ingeniero civil Stuart Khan en la misma plataforma advierte que la calidad del agua podría verse afectada durante décadas

Las lluvias, eso sí, limpiarán un poco el aire irrespirable, que está obligando a jugar el Abierto de Australia de Ténis de Melbourne en condiciones extremas.

El humo de los incendios australianos dará la vuelta al mundo

Los satélites de la NASA han analizado el aerosol, el humo y las partículas emitidos por los incendios en el este de Australia y han concluido que dará al menos una vuelta al mundo hasta volver a la costa australiana entrando por el oeste.

Los satélites han analizado la formación de pyrocumulus, nubes creadas por los grandes incendios o por erupciones volcánicas y su circulación en la atmósfera.

Crédito: NASA Godard

El humo hace que la Tierra absorba más radiación solar. Los incendios emiten también grandes cantidades de carbono a la atmósfera, empeorando el cambio climático.

Los gráficos muestran las emisiones anuales de CO2 en los distintos territorios

Se trata de un ejemplo de la llamada retroalimentación, en la que un fenómeno causado por el cambio climático tiene un impacto en el propio cambio climático.

Al menos 28 personas han muerto a causa de esta temporada de incendios excepcionalmente temprana e intensa. Se estima que han ardido cinco millones de hectáreas.

El ingeniero forestal de la Junta de Castilla y León Celso Coco ha creado un mapa que muestra el terreno quemado utilizando datos por satélite.

@eforestal
Captura de pantalla del mapa@eforestal