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La batalla de Latinoamérica contra el dengue

Un trabajador municipal corta la hierba durante una operación de fumigación contra el mosquito que puede propagar el dengue- en San Lorenzo, Paraguay,
Un trabajador municipal corta la hierba durante una operación de fumigación contra el mosquito que puede propagar el dengue- en San Lorenzo, Paraguay,   -   Derechos de autor  Norberto Duarte / AFP
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Esta misma semana el Gobierno de Paraguay ha declarado la emergencia nacional por una enfermedad que, con el tratamiento adecuado, tiene una escasa mortalidad. El propio presidente del país, Mario Abdo Martínez, y su esposa han tenido dengue.

Mientras el mundo mira con preocupación la epidemia de coronavirus COVID-19, el dengue avanza silenciosamente.

Lo que es un mal endémico en el centro y sur del continente americano está teniendo un repunte que comenzó en 2019, año en el que, según la Organización Panamericana de Salud (OPS), se produjeron 3.139.335 casos que provocaron la muerte de 1.538 personas.

¿Qué es el dengue?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el dengue es una infección vírica transmitida por la picadura de las hembras infectadas de mosquitos del género Aedes. Las dos principales especies transmisoras son el al Aedes aegypti y el Aedes albopictus, este último también conocido como mosquito tigre. El insecto debe picar a una persona portadora del virus y después transmitírselo a otra.

Los virus de la enfermedad tienen cuatro serotipos. Según Jesús Roche, profesor de la Escuela Nacional de Salud española, los casos más graves se producen después en un segundo contagio con un serotipo diferente, “ya que se los anticuerpos se vuelven contra el receptor de la enfermedad”. Afecta a lactantes, niños y adultos.

Las regiones tropicales y subtropicales son las más proclives a la expansión de la enfermedad, ya que es el clima óptimo para la especie Aedes y los repuntes, coinciden los expertos, se producen cada tres o cuatro años.

Según la OMS, “la enfermedad es endémica en más de 100 países de las regiones de África, el Mediterráneo Oriental, las Américas, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental. Estas tres últimos son las regiones más gravemente afectadas. Entre el 40% y el 60% de la población mundial vive en zonas de riesgo

Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (UE)
Situación del dengue en el mundo entre octubre y diciembre de 2019Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (UE)

Sintomatología y prevención

La enfermedad tiene dos estados. En estado normal, la fiebre elevada (40Cº) está acompañada de dos de los síntomas siguientes: dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o sarpullido. Si el dengue es grave se produce extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica. La mortalidad, en cualquier caso, es inferior al uno por ciento.

El único tratamiento actual para el dengue es la asistencia médica especializada. Rogelio López-Velez, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, explica que había una vacuna que se retiró debido a que “hubo bastantes problemas y efectos inesperados”. En la actualidad, se está probando con tres vacunas que “en ningún caso son útiles para viajeros”.

En cuanto a la prevención, las denominadas “medidas barrera” son las más eficaces. Consiste en utilizar manga larga, repelentes de mosquitos o telas mosquiteras para evitar el contagio. Decretar la emergencia nacional, como ha hecho Paraguay, tiene también inconvenientes. El doctor Romeo Montoya, asesor de enfermedades transmisibles de la OPS en el país, subraya que la medida puede suponer que el personal destinado a otras tareas tenga atender la emergencia, lo que provoca el descuido en otras áreas y, por ejemplo, que “algunas cirugías se pueden retrasar”.

James Gathany/ CDC - PHIL
Detalle de un mosquito aedes aegytpiJames Gathany/ CDC - PHIL

Las causas del aumento de los casos en América

Todos los expertos señalan motivos similares a la hora de explicar el repunte de la enfermedad en las zonas centro y sur del continente. López-Vélez indica tres principales, todas ellas consecuencia del "actual proceso de globalización”:

  • La grandísima movilidad que hay entre las personas.
  • La urbanización. Los mosquitos son fundamentalmente urbanos, son los ecosistemas necesarios para que los mosquitos se reproduzcan. El mosquito se acostumbra a vivir en reservorios de agua generados por el hombre.
  • El cambio climático: Los mosquitos tropicales pueden invadir áreas subtropicales debido al aumento de las lluvias y de las temperaturas.

A pesar de que se trata de una enfermedad endémica en la región, el brote actual presenta alguna novedad. A Romeo Montoya le llama la atención el actual repunte en Centroamérica y Caribe ya que “las épocas de lluvias comienzan en mayo y es cuando normalmente se incrementa el número de casos”.

El mismo profesional pone de relieve lo que por ahora es tan solo una hipótesis y es que los casos de zika y chikungunya, transmitidos por las mismas especies de mosquito, hayan afectado a los sistemas inmunológicos. En el caso particular de Paraguay, a pesar de que habitualmente “la sintomatología solo se presenta en el 20% de los casos, se están registrando familias enteras con síntomas de dengue”.

Las cifras actuales

Según el último informe de la OPS. Brasil es el país en el que más casos se registraron el pasado año, 2.226.865. Pero es una consecuencia directa de que sea el que más población tiene de toda la región, con casi 210 millones de habitantes.

En cuanto a la incidencia por cada 100.000 habitantes, Nicaragua es el que muestra un peor índice, con 2962,18, seguido por Belice (2173,30) y Honduras (1230,71). Este último país es el que sufre un mayor porcentaje de dengue grave, un 17,24% cuando en el resto de territorios apenas alcanza el 1%. La tasa de letalidad más elevada es la de Jamaica, alcanzando al 0,318% de los casos.

Bolivia vive una de las situaciones más preocupantes. Además de las 23 defunciones en 2019, ese mismo año la tasa de incidencia se incrementó un 113%, pasando de 67,73 casos por cada 100.000 habitantes en el año previo a 144,37 casos.

Colombia padece una situación similar. A los 87 fallecidos hay que sumar un incremento de la incidencia del 425%. De 90,62 casos por cada 100.000 habitantes se pasó a 475,4.

La situación no ha mejorado demasiado en lo que va de año. Hasta el momento se han reportado al menos 135.000 casos en toda la región, con un total 27 decesos.

La OPS pide que la población no se automedique, ya que puede ser contraproducente, además de “instar a las familias, las comunidades, y las autoridades de todos los niveles a continuar con las medidas para eliminar los criaderos del mosquito, acción clave para reducir la transmisión de la enfermedad”.

Por último, la organización pide “fortalecer la vigilancia de enfermedades, revisar los planes de emergencia y garantizar la capacitación adecuada para que los profesionales de la salud diagnostiquen oportunamente y manejen y traten adecuadamente a los pacientes con dengue".

El dengue en España

Al igual que en el resto de países desarrollados, la situación del dengue no es alarmante en España. La existencia de unidades de referencia como la del hospital madrileño Ramón y Cajal, con personal 24 horas y la entrega inmediata del diagnóstico, es garantía suficiente.

Precisamente ese centro detectó el pasado año uno de los pocos casos por transmisión sexual que se conocen en todo el mundo. Desde octubre de 2018 a septiembre de 2019 se habían registrado siete casos de dengue autóctono, es decir, transmitido en el propio país. Ninguno de los pacientes sufrió mayores consecuencias.