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Japón permite el tránsito en Futaba, ciudad radioactiva tras el accidente nuclear de Fukushima

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Japón permite el tránsito en Futaba, ciudad radioactiva tras el accidente nuclear de Fukushima
Derechos de autor  Jae C. Hong/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
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Las autoridades de Japón habían predicho que en 2022 la ciudad de Futaba podría ser nuevamente habitada. Sin embargo, 9 años después de la catastrofe de la central de Fukushima, esta desierta localidad, al centro del país, logra abrir sus primeras zonas totalmente descontaminadas.

Los trabajos de limpieza han erradicado las sustancias radioactivas al menos en el 5% de la ciudad. Un avance modesto pero que da esperanza a las más de 6.000 personas que fueron evacuadas en 2011.

El plan de descontaminación forma parte de un proyecto del Gobierno de Japón, con el fin de que estas áreas puedan ser habitadas de nuevo, que incluirá también el desarrollo de infraestructuras en la zona, pero será la empresa responsable de la central, Tokyo Electric Power Company, la encargada de costear la limpieza.

"Sentir que la reconstrucción progresa ayudará a estimular la motivación de la gente de la ciudad para regresar", afirma el alcalde de Futaba, Shiro Izawa, en unas declaraciones recogidas por la agencia japonesa Kyodo.

Se espera que Futaba vuelva a ser habitable en la primavera de 2022, cuando el Gobierno japonés planea levantar la orden de evacuación, mientras que en 2020 los trenes podrán retomar operaciones en esa línea.

El 11 de marzo de aquel año, un terremoto, seguido por un tsunami, desencadenó un terrible accidente nuclear en la central de Fukushima Daiichi.

Después del incidente se estableció un área de seguridad que se ha ido levantando de manera escalonada, permitiendo así a los residentes regresar a sus hogares, aunque la mayoría ha preferido no hacerlo por la escasez de servicios o por miedo a que persista la radiactividad, entre otros motivos.

Las emisiones y vertidos radiactivos que resultaron del desastre en la central de Fukushima Daiichi aún mantienen evacuadas a miles de personas que vivían junto a la planta y han afectado negativamente a la agricultura, ganadería y pesca local.