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El drama laboral para los inmigrantes provocado por el coronavirus

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El drama laboral para los inmigrantes provocado por el coronavirus
Derechos de autor  AP Photo/Czarek Sokolowski
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Hacen frente al coronavirus lejos de casa. Polonia tiene casi dos millones de trabajadores inmigrantes. La mayoría proviene de países vecinos como Ucrania y Bielorrusia pero algunos, de lugares remotos como Bangladés. En tierras polacas han encontrado un hogar y contribuyen a la economía nacional. Pero la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha obligado al Gobierno polaco a ordenar el cierre de empresas y negocios. De un día para otro, muchos inmigrantes se han quedado sin empleo.

"Por la mañana fui al restaurante a trabajar y no pensaba que, esa misma tarde, el local quedaría cerrado. Como muchos otros, no sé cuándo podré volver al trabajo", declara la ucraniana Iryna, extrabajadora de un restaurante de Varsovia.

El sector de la hostelería emplea al mayor número de trabajadores inmigrantes, que han sido los primeros en sentir el impacto económico de la pandemia.

"En este momento, diría que el 75 % de la gente ha perdido su empleo porque trabaja en restaurantes, bares... en lugares públicos en cierto modo", afirma el bangladesí Hasan.

"Este mes, puedo pagar el alquiler de mi apartamento porque recibí el salario de marzo, pero no voy a poder pagar más meses de alquiler. Todos mis planes, los de mi marido y los de nuestros hijos... se vinieron abajo en apenas un segundo", señala la ucraniana Svetlana.

Como le ha ocurrido a Svetlana, muchos inmigrantes han decidido regresar a sus países de origen. Todavía tratan de organizar su viaje de vuelta a casa. Pero, para algunos, como es el caso de los georgianos que trabajan en Polonia, no hay tal opción. Los vuelos a Georgia han sido suspendidos. Para algunos de ellos, perder el empleo también significa perder su casa ya que quienes les contratan son, a menudo, los que les proporcionan alojamiento. Algunos incluso, no tienen dinero ni para comprar alimentos. Unos buscan refugio en albergues pagados por la embajada de Georgia. Otros, han dormido muchas noches en el aeropuerto de Varsovia. Les prometieron vuelos para volver a su país pero se han quedado en tierra. Ahora buscan ayuda en la embajada georgiana en la capital polaca.

Polonia está considerada como la frontera oriental de la UE y esa frontera está ahora repleta de personas que quieren regresar a sus países.

"Viene gente desde todas partes de Polonia, desde la República Checa, desde Eslovaquia... La situación, cada día, en la frontera, es dramática", concluye la inmigrante ucraniana Svetlana.

Muchos de los trabajadores inmigrantes que permanecen en Polonia, están desesperados por volver, cuanto antes, a sus hogares y reencontrarse con sus familiares. Quizá algún día emprendan el viaje de vuelta a tierras polacas en busca de trabajo.