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La lucha por dar con una vacuna contra el COVID19: así están los avances

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La lucha por dar con una vacuna contra el COVID19: así están los avances
Derechos de autor  Courtesy of CureVac
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El virus SARS-CoV2 es la causa del COVID-19, la enfermedad respiratoria que ha desencadenado la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. " Normalmente se tarda de 10 a 15 años en desarrollar una vacuna. Para el Ebola lo hicimos en 5 años, sé que podemos acelerarlo", dice el CEO de Gavi Seth Berkley.

Stephen Hahn, comisionado de EEUU, también es optimista: "Esperamos que lleve 12 meses para llegar a su conclusión, a un tiempo en el que podríamos aprobar una vacuna. Este es un tiempo récord para el desarrollo de una vacuna".

Se necesita desesperadamente una vacuna, y los científicos, políticos y empresas dicen que están haciendo todo lo posible para suministrarla. Esta mujer fue la primera persona en el mundo en recibir una inyección experimental de COVID-19 en Seattle. Ella fue parte de un grupo de voluntarios que iniciaron las pruebas en humanos a pocas semanas de la rápida expansión de la epidemia.

La Organización Mundial de la Salud dice que hay más de 40 vacunas potenciales. Se informa de que hay hasta cien en desarrollo, aunque sólo unas pocas se están probando clínicamente. La última y más innovadora forma de atacar al Covid-19 es con una vacuna que manipula una parte del virus conocida como ARN.

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Este coronavirus tiene una molécula llamada ARN que lleva toda su información genética. Este ARN puede ser sintetizado a gran escala en el laboratorio, por lo que se está utilizando en esta primera vacuna para la que hay ensayos clínicos en curso. Otras vacunas se basan en el ADN viral o en otros virus que se han debilitado, que no producen enfermedades y en los que podemos incluir información genómica del virus Covid.

Usamos el ARNm para instruir al cuerpo para producir su propia vacuna. Así que sólo damos información al cuerpo. Es un enfoque totalmente nuevo en la medicina

Hay más de treinta empresas e instituciones académicas en todo el mundo intentando diferentes enfoques para encontrar la bala de plata contra COVID-19. En Alemania, Curevac está usando la llamada molécula mensajera - ARNm - en una vacuna que cree que estará lista para las pruebas clínicas en junio. El portavoz Thorsten Schüller, dice: "usamos el ARNm para instruir al cuerpo para producir su propia vacuna. Así que sólo damos información al cuerpo. Es un enfoque totalmente nuevo en la medicina".

Curevac apareció en las primeras páginas cuando un periódico alemán informó de que el Presidente Donald Trump había ofrecido a la compañía mil millones de dólares para asegurar la vacuna exclusivamente para los Estados Unidos. Le preguntamos por su versión de los hechos:

"Nunca recibimos ninguna oferta de la Casa Blanca o de cualquier otra institución de EE.UU. para comprar nuestra compañía para hacer una reserva de grandes cantidades de vacunas para EE.UU.". Nuestro objetivo es desarrollar una vacuna para todas las personas en todo el mundo. Finalmente, los políticos de la salud tienen que decidir cómo distribuir tal vacuna", defienden.

El último giro de esta historia es que la Presidenta de la Comisión Europea ofreció a CureVac 80 millones de euros para financiar la investigación.

Mientras el mundo espera una vacuna, potencialmente millones de pacientes necesitarán tratamiento. Los investigadores y los médicos han empezado a probar combinaciones a veces controvertidas de los medicamentos existentes para tratar a los infectados, pero hasta ahora no hay cura.

Pruebas con pacientes en Francia

En Marsella, Francia, las personas con síntomas similares a los de Covid-19 hacen cola en el Instituto del Hospital Universitario. Se está ofreciendo a probar y a tratarlos. "Prefiero estar aquí que en mi sofá esperando que los síntomas desaparezcan", dice una de las enfermas que esperan su turno.

El motivo de la atención es el microbiólogo de Marsella y jefe del departamento de enfermedades infecciosas Didier Raoult. Ha convencido a miles de personas, incluyendo al Presidente de EE.UU., de que una medicina barata y fácil de producir contra la malaria puede tratar el Covid-19.

Los productos en cuestión son la cloroquina y su compuesto afín, la hidroxicloroquina.

Raoult anunció resultados prometedores en una pequeña muestra de pacientes a finales de febrero. Sin embargo, muchos en la comunidad científica son críticos y escépticos: Marie-Paule Kieny, directora de investigación del Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica, INSERM, asegura que "sé que se ha hablado mucho, en Francia y en otros lugares, sobre ciertas afirmaciones de ciertos investigadores que dicen que esta medicación funciona, que esta medicina salvará al mundo, pero desafortunadamente, por el momento, la prueba de que esta medicación de hidroxicloroquina es efectiva, es extremadamente débil o incluso inexistente".

Italia prueba la hidroxicloroquina

Al otro lado de la frontera, en Italia, los médicos del Hospital San Raffaele de Milán están utilizando el mismo cóctel de medicamentos impulsado por el profesor Raoult en Marsella para tratar a sus pacientes con coronavirus.

El subdirector científico del hospital, Fabio Ciceri, explica sobre el protocolo para decidir las teapias que no hay ninguno aprobado a nivel nacional. "Sin embargo, la Agencia Italiana de Medicamentos, nos ha instruido sobre un uso razonado de las medicinas".

Esto implica que cada hospital puede elegir su propio tratamiento, aunque "las medicinas que estamos usando son medicamentos existentes", justifica.

Para encontrar un tratamiento común y oficialmente aprobado para el Covid-19 se ha lanzado en Lyon, Francia, el ensayo clínico europeo Discovery. Probará cuatro tratamientos experimentales, incluyendo la hidroxicloroquina, para evaluar su eficacia y seguridad. Incluirá hasta 6.000 pacientes en toda Europa.

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¿Podría haberse evitado esta pandemia?

Bill Gates, en una charla en Ted Talks en 2015 avanzaba lo siguiente:

"Hoy en día el mayor riesgo de catástrofe global no se ve así (nube nuclear), sino que se ve así (vista microscópica del virus). En las próximas décadas, si algo mata a más de 10 millones de personas, lo más probable es que sea un virus altamente infeccioso, en lugar de una guerra. No son misiles sino microbios. Parte de la razón de esto es que hemos invertido una enorme cantidad en disuasión nuclear, pero hemos invertido muy poco en el sistema para detener una epidemia. No estamos listos para la próxima epidemia".

Antes se hacían ejercicios, simulacros con cierta frecuencia para tener preparación ante estos eventos, pero eso se ha dejado de hacer porque los años de austeridad de los años post-crisis han hecho que se recorten esfuerzos, dinero en aquello que se piensa que no es tan imprescindible

El multimillonario y filántropo Bill Gates, advirtió de que algo así se avecinaba, a raíz de dos importantes epidemias de coronavirus anteriores - SARS en 2003, y MERS en 2012. Entonces, ¿por qué el mundo no escuchó?

Los epidemiólogos culpan a un sistema más centrado en las oportunidades comerciales que en las necesidades de la salud pública. Stuart Blume, profesor de ciencia y tecnología de la Universidad de Ámsterdam, dice que "todos los países en los últimos 10 años han estado ocupados con escenarios de preparación para epidemias. Pero todavía están por todas partes tratando de ver qué hacer."

“Antes se hacían ejercicios, simulacros con cierta frecuencia para tener preparación ante estos eventos, pero eso se ha dejado de hacer porque los años de austeridad de los años post-crisis han hecho que se recorten esfuerzos, dinero en aquello que se piensa que no es tan imprescindible. He de decir que sí se podía prever, pero hemos adoptado posturas políticas y de tomar decisiones contrarias”, asegura el profesor de medicina preventiva y Jefe del Departamento de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Alicante Ildefonso Hernández.

Hoy en día cada vida salvada del virus es motivo de celebración. Cuando se encuentre una cura y una vacuna, incluso esta extraordinaria pandemia pasará a la historia, esperemos que con las lecciones aprendidas.