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Los restaurantes vuelven a abrir sus puertas en Lyon con el propósito de no perder su 'esencia'

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Los restaurantes vuelven a abrir sus puertas en Lyon con el propósito de no perder su 'esencia'
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Limpiar, 'montar las mesas', crear espacios... la lista de cosas que hay que hacer después de dos meses de confinamiento es larga en uno de los restaurantes típicos de Lyon. Este martes, 2 de junio, estaba marcado con tinta roja en el calendario. Era el momento de celebrar en la reapertura de los restaurantes en Francia. Los clientes esperaban ansiosos el momento y comienzan a hacer sus reservas.

"En los últimos días he estado muy atareada. Los clientes habituales están contentos y, realmente, desean volver al restaurante para mostrarnos su apoyo", declara Sonia Alves de Carvalho, gerente de uno de los restaurantes de Lyon.

También en las cocinas hay mucha expectación ante la elaboración de platos tradicionales de la región. El uso de mascarillas es obligatorio y hay que respetar las medidas de seguridad. El ritmo de trabajo es ahora más lento.

"Vamos a trabajar más despacio. Estábamos acostumbrados a mantener un ritmo de trabajo pero, como todos los demás, nos tendremos que adaptar", afirma el cocinero David Mizoule.

Durante el confinamiento, los restaurantes han permanecido cerrados. El espacio ha sido reorganizado y se ha ampliado la distancia entre las mesas pese al riesgo de perder cierta convivencia; la esencia de muchos 'templos gastronómicos'.

"Somos los pimeros clientes y, al haber más espacio, da una cierta sensación de tristeza", señala una de las clientes que han reservado mesa para comer en un restaurante.

Más espacio vacío significa menos mesas y menos clientes. El posible descenso de turistas, que representan el 55% de la clientela, puede ser muy difícil de reemplazar y afectar al empleo.

"La incertidumbre, ahora mismo, es enorme. Hemos reducido a veinte horas, casi la mitad, los turnos de trabajo de todos los empleados. Van a trabajar todos pero mucho menos tiempo de lo que trabajaban hasta ahora", declara Philippe Florentin, copropietario del Café comptoir Abel.

"Los llamados 'bouchons' son restaurantes típicos, famosos por su cálido ambiente y su comida tradicional. Con menos turistas y más espacio entre las mesas, se necesitan soluciones para compensar la pérdida de ingresos", afirma Guillaume Petit, periodista de Euronews.

En el restaurante de Muriel, sólo se utiliza una de cada dos mesas. En el menú tiene recetas que, tal vez, varíen si la cosa no mejora. Podría terminar con las tradiciones de antaño y, al final, vender comida para llevar.

"Normalmente todos los comensales se sientan cerca unos de otros. Las mesas están casi juntas y las conversaciones son animadas. Todo ha cambiado. Este tipo de restaurantes ha recibido un serio varapalo. Han perdido su esencia", señala Muriel, propietaria del Café des Artisans.

Muriel confía en que se suavicen las restricciones. Tratará de adaptarse sin que resientan, el carácter y el encanto, de locales que hacen de Lyon, el centro neurálgico de la cocina francesa.