Última hora
This content is not available in your region

COVID-19 | Suecia se queda fuera del festival de reapertura de fronteras europeas

euronews_icons_loading
Rueda de prensa del primer ministro sueco Stefan Lofven el pasado 4 de junio
Rueda de prensa del primer ministro sueco Stefan Lofven el pasado 4 de junio   -   Derechos de autor  SOREN ANDERSSON/SOREN ANDERSSON
Tamaño de texto Aa Aa

Hay una excepción en el ambiente general de desescalada y reapertura de fronteras que vive Europa: Suecia. Después de que los vecinos escandinavos Noruega y Dinamarca anunciaran que levantaban las restricciones de viaje excepto para Suecia, llega el turno para Finlandia, que autoriza viajar libremente en Escandinavia y los Países Bálticos pero dejando fuera a Suecia por la mala situación de la pandemia de coronavirus en el país.

Dinamarca, Noruega y Finlandia mantienen sus fronteras cerradas a Suecia por ahora, con pocas excepciones. También países como Letonia. En general, Suecia y el Reino Unido están en todas las listas europeas de países con alto riesgo de contagio. En algunos también se incluye a España, en parte porque España ha decidido retrasar la apertura de fronteras y muchos países como Francia aplican la regla de la reprocidad.

Precisamente Francia reabre fronteras con todos los países de Schengen, incluida Suecia y aplica la regla de reprocidad a España.

Dinamarca permite la entrada a los suecos que trabajan en Dinamarca, los que sólo transitan por el país, los que tienen una casa de verano en Dinamarca o los que tienen una relación con un danés, según The Local.

Noruega ha levantado las restricciones de viaje con otras regiones nórdicas con bajas tasas de infección, pero para Suecia, sólo la isla de Gotland cumple con los criterios - el resto del país permanece fuera de los límites.

"Soy consciente de que esto es una gran decepción. Pero las restricciones se basan en criterios objetivos que son iguales para todos", dijo la primera ministra noruega Erna Solberg. "Si abrimos demasiado rápido, la infección puede salirse de control."

Suecia, por su parte, no tiene restricciones de entrada para los viajeros de la UE, Suiza, Noruega, Liechtenstein, Islandia y el Reino Unido. Mantener sus fronteras abiertas a los europeos ha sido parte del enfoque no convencional del país para enfrentar el coronavirus.

Suecia marginada

La Ministra de Asuntos Exteriores sueca, Ann Linde, dijo a los medios locales que estaba "genuinamente preocupada" por el futuro de las relaciones nórdicas.

"Hay una cooperación muy estrecha entre estos países en lo que se refiere a empleos, comercio, incluso sólo en las ciudades vecinas", explica desde Estocolmo el reportero de Euronews Per Bergfors Nyberg. "Pero ahora, si miras un mapa con Suecia en el centro, tienes a Noruega, Dinamarca y Finlandia a tu alrededor diciendo: no vengas aquí" añade. "Lo que cambia para Suecia es que este verano, todo apunta a que la gente tendrá que quedarse de vacaciones en Suecia en lugar de viajar a Noruega, a Dinamarca, a Finlandia."

No son sólo estos países escandinavos los que desairan a los suecos. Varios estados miembros de la UE tienen condiciones especiales para la gente que llega de Suecia.

Las autoridades checas, por ejemplo, exigirán a los que lleguen de Suecia que muestren un test COVID-19 negativo o que se pongan en autocuarentena, junto con los viajeros de la región polaca de Silesia y Portugal.

Muchas regiones alemanas tienen reglas de cuarentena para las llegadas de Suecia, mientras que Austria se abre el martes a los vecinos europeos excepto Suecia, España, Portugal y el Reino Unido.

Confinamiento relajado - tasa de mortalidad alta

Suecia registra a día de hoy 4.874 muertes por COVID-19, en comparación con las 597 en Dinamarca, las 242 en Noruega y 326 en Finlandia.

Suecia tiene una de las tasas de mortalidad per cápita más altas del mundo a causa de COVID-19, con 47,86 muertes por cada 100.000 habitantes, alrededor de 5 a 10 veces más que sus vecinos escandinavos.

Suecia y Polonia son los únicos países de la UE que aún no han superado su pico de COVID-19, según advirtió el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) el pasado jueves (11 de junio).

La estrategia sueca contra el coronavirus de contacto ligero ha llamado la atención de todo el mundo. Algunos la han elogiado por proteger la economía y el estilo de vida de la nación. Los críticos la culpan por la relativamente alta tasa de mortalidad del país.

A diferencia de sus vecinos, Suecia evitó un bloqueo estricto. Prohibió grandes reuniones, cerró universidades y escuelas secundarias, e instó a los ciudadanos y empresas a mantener el virus a raya con el distanciamiento social. Pero las escuelas siguieron abiertas a los niños más pequeños mientras que los restaurantes y bares siguieron sirviendo y se pudo salir a la calle y los parques con normalidad.

El Primer Ministro sueco Stefan Lofven ha defendido el enfoque de su gobierno.

"Hemos seguido la misma estrategia principal que otros", dijo Lofven en una entrevista con la emisora estatal SVT el domingo por la noche. "Lo que en otras palabras significa mantener el contagio a niveles que el sistema de salud pueda manejar."

Añadió que era demasiado pronto para sacar conclusiones sobre el "éxito" de la estrategia de Suecia.